Viernes 22 Septiembre 2017

¿Los humedales de Magangué tienen dueño? Historia repetida con la ciénaga Las Pavas

La CSB investiga si existe un impacto ambiental negativo por la construcción de un jarillon en la ciénaga de Las Pavas, construido por Rafael Hernández sin ningún tipo de permiso ambiental.

Una de las problemáticas ambientales recurrentes que se observa en el municipio de Magangué es el secamiento de los cuerpos de agua, la expansión de la población en zonas de alto riesgo pero también el aprovechamiento por parte de terratenientes y comerciantes han multiplicado el impacto negativo hacia estos humedales, con el agravante que por años el silencio institucional y de la autoridad ambiental han sido complaciente con este tipo de delitos.

El ejemplo es que no ha existido un antecedente de sanción ambiental, por el contrario cualquier proceso iniciado por la Corporación Sur de Bolívar CSB nunca fue terminado pero si llenado con vicios de procedimiento, hasta ahora.

Hoy día, funcionarios de la entidad están ad portas de entregar el resultado de una indagación preliminar contra Rafael Hernández, por usurpar la zona hídrica de la ciénaga de Las Pavas en Magangué, entre los barrios San José y Belisario, construyendo un jarillon de aproximadamente 400 metros y el secamiento de la misma, sería la primera acción de la CSB en este tipo de situaciones, un mal que los magangueleños reiteradamente han denunciado, pero que hasta ahora no han tenido respuesta.

La historia de una denuncia ciudadana

En el año 2016 la Corporación Sur de Bolívar CSB recibió una denuncia de habitantes del barrio San José sobre el relleno de la ciénaga de las Pavas con cascarilla de arroz y la construcción de un pequeño jarillón.

La denuncia llevó a que se conociera, en el mes de agosto de ese año, un concepto técnico de la subdirección de gestión ambiental, evidenciando la construcción del jarillon sin los permisos ambientales necesarios, según el concepto entregado existe una violación de las normas ambientales y que se debía abrir un proceso sancionatorio ambiental acorde a lo que estipula la ley 1333 de 2009.

La CSB decidió no abrir la investigación preliminar de inmediato sino hasta el mes de noviembre cuando se citó a Rafael Ignacio Hernández Guerra para que presentara lo pertinente de la propiedad del terreno denunciado y los permisos ambientales, en esa época se requirió también a la alcaldía, junta defensora de playones, la inspección de policía, la procuraduría ambiental y la personería municipal.

Hasta la fecha el supuesto propietario no ha asistido a los llamados de la autoridad ambiental, todo lo contrario, la respuesta a la última citación fue una nota donde se dice que supuestamente esa propiedad habría sido vendida, pero igualmente el paso lento de la investigación también obedece a que las entidades requeridas no han entregado respuesta alguna.

En marzo del 2017, se hizo otro requerimiento al propietario pero al parecer el mismo traslado su vivienda y la notificación fue devuelta.

Lo construido en la ciénaga es un jarillon de 3 metros de corona, 5 metros de base y una altura promedio de 2 metros, en un trayecto aproximado de 400 metros, se ubica al lado del drenaje de la ciénaga Los Negritos hacia Las Pavas. El jarillon no permite el flujo natural de las aguas, claramente está hecho para secar y evitar cualquier flujo del humedal.

La CSB tiene plazo hasta el mes de mayo con la indagación preliminar, la norma determina 6 meses para emitir el acto administrativo donde se culminará con el archivo definitivo o auto de apertura de la investigación e inclusive determinar el procedimiento sancionatorio.

Este sería el primer proceso que lograría terminar la Corporación, una situación que se repite a lo largo y ancho de los complejos cenagosos del municipio, sorprende igual la posesión de los terrenos con escrituras públicas y hasta registradas, en este caso no se ha comprobado la existencia de la misma pero verbalmente se especula la existencia de estos documentos, por lo menos en el expediente que leva la CSB del caso no se encuentra.

Para tener en cuenta

La normatividad colombiana establece como ronda hidráulica aquella zona de protección ambiental e hidráulica no edificable de uso público, constituida por una franja paralela o alrededor de los cuerpos de agua, medida a partir de la línea de mareas máximas (máxima inundación), de hasta 30 metros de ancho destinada principalmente al manejo hidráulico y la restauración ecológica.

Igual se establece que aun con propiedad privada las acciones o intervenciones en cuerpos cenagosos deberían tener las licencias ambientales requeridas para evitar alguna afectación ambiental, es lo que en este caso se espera en el acto administrativo que deberá conocerse en el mes de mayo.

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