Jueves 23 Marzo 2017

Conozca ‘BRAIN Initiative’ el megaproyecto de EEUU por desentrañar el cerebro humano

En abril de 2013, el presidente Obama anunció una iniciativa federal para mapear el cerebro humano, de la misma manera que el genoma humano ya había sido mapeado. La iniciativa se llamó oficialmente B.R.A.I.N., un acrónimo de “Investigación del Cerebro Mediante la Mejora Innovadora de Neurotecnologías“. Hoy se celebra la identificación de 97 nuevas regiones del cerebro, en comparación con las 83 regiones previamente conocidas. Este descubrimiento da a los neurólogos la descripción más completo que jamás se haya realizado, y promete acelerar aún más la investigación en un orden de magnitud.

Aunque hay muchas agencias gubernamentales emitiendo subvenciones para la investigación BRAIN, es desconcertante que una de las agencias más ansiosas sea DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), cuya misión es “hacer inversiones clave en tecnologías de vanguardia para la seguridad nacional.“

DARPA tiene actualmente nueve proyectos en marcha que administra directamente, y financia muchos otros proyectos externos. Un área de especial interés para DARPA son las tecnologías de interfaz cerebro-ordenador, que se han perseguido desde 1970.

Otra iniciativa financiada por DARPA en la Universidad del Estado de Arizona en cuestión “Narrativa Disruptores e inductores: Mapeo de la Red de Comprensión Narrativa y sus efectos persuasivos“. Esta tecnología planta pensamientos y creencias que no existían previamente en la mente del sujeto, y eliminado otros pensamientos y creencias no deseados. En otras palabras, lavado de cerebro (esto último es negado por el Centro de Comunicación Estrategica).

Si bien los beneficios de B.R.A.I.N. siempre están enmarcados en términos de beneficios maravillosos para la salud de los ciudadanos comunes, es preciso señalar que el gobierno federal tiene otras motivaciones. En el caso de DARPA, es convertirlo en un arma y militarizar la tecnología en aras de la “seguridad nacional”.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) han estado también al frente de la investigación neurocientífica y conservarán esa función en la iniciativa BRAIN. El énfasis del presidente en este ámbito llega en un momento clave para la investigación, destacó el director de NIH, el Dr. Francis Collins. Los científicos han descubierto la forma de detectar impulsos en neuronas individuales para determinar qué sucede cuando se las activa. Con 100.000 millones de neuronas en el cerebro, y cada una estableciendo miles de conexiones, afirma Collins, NIH está listo para usar nuevas tecnologías emergentes y así "aprender el idioma del cerebro y cómo suceden las cosas a la velocidad del pensamiento".

Develar los secretos del cerebro para encontrar la cura de enfermedades neurológicas no es algo que sucederá en semanas o meses, es por esto que resulta necesario contar con un compromiso a largo plazo, manifestó Collins. Mientras tanto, el director de NIH afirmó que la comunidad científica de Estados Unidos explorará "la mayor frontera científica que podamos imaginar".

El cerebro es el último gran objetivo de la investigación biológica. Este órgano percibe, siente, piensa, recuerda, planifica y decide a través de circuitos y sistemas de neuronas interconectadas. De lo que se trata en este proyecto es de obtener una imagen dinámica de la función cerebral que integre en el espacio y en el tiempo la actividad de las neuronas y de los circuitos, con el propósito de averiguar cómo partes distantes del cerebro cooperan para generar patrones de actividad y cómo estos patrones se traducen en pensamientos, comportamientos y emociones.

La gigantesca BRAIN Initiative no es el único megaproyecto de la neurociencia. El proyecto Cerebro Azul (Blue Brain), de la Unión Europea, cuya contribución española se ubica en el centro mixto del Instituto Ramón y Cajal y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM-CSIC), tiene como objetivo modelar el cerebro humano con la ayuda de un supercomputador. Y el proyecto BigNeuron, anunciado el 31 de marzo de este año por el Allen Institute for Brain Research en Seattle, Washington, tiene un objetivo que entronca directamente con los trabajos de Santiago Ramón y Cajal: generar descripciones detalladas de las decenas de miles de neuronas de distintas clases que componen el cerebro en diversas especies, desde el de la mosca de la fruta al del ser humano.

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