Lunes 24 Julio 2017

Murió el legendario comentarista Mike Schmulson, una historia de pasión al deporte

A la edad de 86 años murió el legendario comentarista deportivo Mike Schmulson, quien se encontraba en la ciudad de Houston (Texas), realizando distintos tratamientos en su lucha contra el cáncer.

En 1930 nació en Lituania, pero dos años más tarde fue trasladado por sus padres a Colombia, quienes llegaron a trabajar en Ciénaga, Magdalena, como médicos en la United Fruit Company, para luego radicarse, definitivamente en Barranquilla.

Graduado como economista e ingeniero químico, siempre alternó su trabajo y pasión como periodista con actividades en el campo de la industria, así como en la política llegando a ser concejal de Barranquilla por casi una década.

Fue una verdadera autoridad y narrador de beisbol, durante años transmitiendo las temporadas regulares de las Grandes Ligas, incluyendo la Serie Mundial. Pero no fue el único deporte por el cual era respetado por su conocimiento, también lo era en el boxeo, del cual también fue narrador.

El periodista Efraín Cuadrado, redactor de deportes de Al Día y EL HERALDO, tuvo la oportunidad de entrevistar en 2011 a Schmulson, fecha para la cual este llegaba a sus 81 años.

A continuación, la nota publicada en EL HERALDO:

Hablar con Mike Schmulson no es solo escuchar cuentos beisboleros e historias del continente europeo, de donde es oriundo. Es escuchar una historia de vida que comenzó hace 81 años en su natal Lituania y que hoy en nuestros días continúa tejiéndose en sus transmisiones del deporte rey y de su programa De frente con Mike.

Don Mike es conocido en Barranquilla, en toda Colombia y en muchas partes del mundo, como una de las mentes más brillantes en el béisbol, que por estos días está en su apogeo por la definición de la Serie Mundial de las Grandes Ligas, entre los Cardenales de San Luis y los Vigilantes de Texas.

Todo empezó en Ciénaga

Pero la historia de este lituano de nacimiento, pero barranquillero de corazón, empezó para nuestro país en Ciénaga, adonde llegó con tan solo 2 años de edad. “Mis padres (ambos eran médicos) se estaban especializando en Francia cuando leyeron un aviso de que se necesitaban profesionales en una población colombiana y que estuvieran capacitados para atender enfermedades tropicales, ahí empezó todo, en la United Fruit Company, empresa que los contrató”, dice.

“Pasaron 4 años y me vine con mi mamá a estudiar a Barranquilla. Llegué al Colegio Americano y ahí me gradué de bachiller, seguí Ingeniería Química en la Universidad del Atlántico y luego me fui para la Universidad de Columbia a estudiar Economía, pero la tierra me llamó y me devolví para acá a ver qué pasaba”, afirma haciendo referencia a lo que fue su paso como estudiante y de cómo está integrada en parte su formación académica.

Muchas personas no saben que antes de que se hiciera aficionado al béisbol, él se volvió un afiebrado del boxeo, con una pequeña diferencia de tiempo en cuanto a su gusto por el deporte de la pelota caliente. “Yo empecé escuchando las transmisiones de boxeo que hacía Bob Canel en la Cabalgata Deportiva Gillette. Era la época de Joe Louis, Jimmy Braddock, Tommy Farr. También estaba Arturo Godoy, quien tuvo un par de peleas que siempre recordaré mi vida, ante Joe Louis, la primera de 15 asaltos y la segunda de ocho, en ambas perdió el chileno”, recuerda.

Pero no solo las transmisiones radiales hicieron que se convirtiera en aficionado. Los viernes de boxeo, que presenció cuando vivía en lo que era llamado la calle Jesús (calle 37), entre 20 de Julio y Cuartel (calle 43) también lo influenciaron. “Me acuerdo que todos los viernes colocaban un ring improvisado y yo me ponía a ver boxeo, en ese entonces yo solo contaba con 12 años”.

Su pasión por el béisbol arrancó poco después y no fue producto de la casualidad, sino de un niño que a lo largo de su vida siempre se ha esmerado por aprender e ilustrarse de toda clase de conocimiento. “Yo leía la revista cubana Carteles y empecé a escuchar las transmisiones en onda corta que hacían las emisoras de los Estados Unidos para los militares que estaban en el pacífico combatiendo en la Primera Guerra Mundial. Comencé a aprender inglés y béisbol escuchando esos partidos que eran diurnos”.

Su entrada a la ‘narración profesional’ (enfatiza que es un aficionado al béisbol, no estudió para eso) se dio en los Quintos Juegos Centroamericanos y del Caribe que se disputaron en Barranquilla en el año 1946. “Mi mamá era asistente médica y a mí me habían regalado unas boletas para entrar al Tomás Arrieta. De casualidad ese día no fue el narrador y me preguntaron que si me le medía y les dije que sí, de ahí para adelante ya tu sabes cómo es el cuento”, dice con una sonrisa y acompañado por su nieto Jhonatan, quien afirma que nada de béisbol, puro fútbol e hincha del Real Madrid de España.

¿Don Mike, le gusta el fútbol, es hincha de qué equipo? "Hombre por supuesto, sigo al equipo de la tierra (el Junior) y hasta jugué cuando estaba en el Colegio Americano, era portero y a veces delantero, siempre me iba bien", aclarando que no solo es béisbol y boxeo en cuanto a deporte se refiere.

"Jugué baloncesto, teniendo de compañero a Álvaro Cepeda, los dos nos entendíamos en el juego. Corrí en los relevos, jugué béisbol siendo short stop y fui campeón de billar, pero me retiré cuando fui perdiendo la vista y cuando me aburrí de darle vueltas a una mesa", agrega.

Este ‘brother’ camella todo el día

Su rutina es dura y poco acorde para sus 81 años, pero él no se limita y vive su vida con la misma pasión que expresa cuando transmite los partidos de las Ligas Mayores del béisbol estadounidense junto a Rúgero Manotas y Marcos Pérez, emisiones que realiza desde hace 23 años por el canal regional Telecaribe.

"Me levanto a las 5:00 de la mañana y veo las noticias en la computadora. También reviso la página de la MLB y más tarde salgo para la oficina que tenemos en Galapa. Me 'mamo' cuatro viajes al día, pero es mi trabajo y lo que me gusta hacer", sostiene. "Te aclaro que ese aparato (el computador) me lo enseño a usar hace poco mi nieta, porque esa vaina no me gustaba", agrega entre risas.

"Trabajo todo el día y cuando no tengo que transmitir béisbol me acuesto a las 11 ó 12 de la noche, pero viendo noticias e investigando cosas", explica.

¿Don Mike, qué le falta por hacer en esta vida? Antes de contestar medita unos instantes y simplifica para responder de una manera sencilla: "No te puedo hacer un retrospecto, porque he llenado mi vida de todo lo que he querido, la satisfacción personal a veces es difícil de alcanzar pero lo he intentado", remata don Mike.

Algo cansado (es lógico, por su frenético pero tradicional estilo de vida) se levanta para tomarse algunas fotos y 'mamar gallo un momento'. "Oye, ¿y ustedes porque venden tantos periódicos, cómo hacen?", dice entre risas antes de despedirse con un emotivo "gracias brother".

Mike Schmulson, un lituano, de origen judio, pero barranquillero de corazón y de alma, que quiere a la ciudad como si fuera suya y de la que afirma no piensa irse hasta que Dios lo tenga con vida. "Ombe, yo solo tengo recuerdos buenos acá y nunca me voy a ir, esta es la mejor ciudad del mundo brother".

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