Jueves 29 Junio 2017

¿Es la frustración el motivo para insultos y agravios en las redes sociales como Facebook?

Los insultos en redes sociales son el pan de cada día. Increíble ver que los gobiernos del mundo dedican horas al bullying en oficinas, salones de clase, espacios oficiales por mencionar sólo algunos. Sin embargo, poco o nada se habla de los insultos, amenazas y daños que se viven cada segundo en social media. Ayer, en un programa de radio me tocó ver como llegaba un mensaje que decía algo así “me gustan las redes sociales ya que puedo insultar a personas que normalmente sería imposible conocer”.

Me parece que esta anécdota resume el problema, las redes sociales se han convertido en un espacio en el que todos podemos decir lo que pensamos sin tapujos. Lo encuentro muy válido; sin embargo, hay que decirlo, el lenguaje que se utiliza es excesivo. Se ha vuelto fácil insultar a las personas, marcas y personalidades por cuatro simples razones:

El espacio es quasi anónimo

No hay consecuencias

Los insultos no se perciben como reales

Frustración

Hace poco en USA se suicidó el hijo de un empresario conocido; me enviaron el link con la noticia y vi los comentarios debajo de la nota de gente que decía “ahora tu hijo arde en el infierno”, “¿Por qué no lo cuidaste mejor? ”, “No tenés autoridad para dar consejos”, etc. Qué terrible! Aquí, sucede lo mismo.

PERFIL DEL QUE INSULTA

Hay varios elementos que hacen que ciertas personas cobren impulso para insultar.

Uno es el ANONIMATO del que escribe y que el hecho de que el otro no esté presente. El que insulta no ve un sujeto sino al otro como una cosa, como un objeto.

El elemento principal es la propia frustración que desplaza sobre el otro; transmite su propia irritación, su enojo a través de una herramienta: las redes sociales. Incluso cuando se les dice esto insultan. Se sienten descubiertos.

Se da el mismo escenario que el bullying:

Hay un burlador que proyecta su frustración.

Hay un “coro” que observa pasivamente: el que lee y el que “apoya” (me gusta)

Hay una víctima hacia quien se dirige todo el maltrato.

CÓMO MANEJAR LOS AGRAVIOS

A quienes platean un conflicto personal con nosotros: nunca agredirlos; podemos escribir: “tomemos un café”. Porque los conflictos no se resuelven por las redes sino CARA A CARA Y EN PRIVADO. A veces la gente expresa en las redes lo que no se anima a expresar personalmente. Y por más frustración que expresemos virtualmente, el malestar no se “va” sino que sigue por dentro y en aumento porque no fue resuelto.

A quienes insultan: NO RESPONDER A LOS AGRAVIOS. Es muy frecuente que cuando alguien insulta, otros respondan inmediatamente generando así “una cadena de insultos de ambos lados”. Es decir, responder genera una escalada de violencia aún mayor, porque al ser el otro invisible, el que insulta “redobla la apuesta”. NO RESPONDER, BORRAR Y ELIMINAR EL COMENTARIO ES LO MEJOR.

AL RECEPTOR

EVITAR LEER LOS COMENTARIOS DE LAS REDES QUE INSULTAN .

No aportan nada, no sirven de estadística, ni para mejorar nada porque surgen de la frustración proyectada en el otro.

Imaginemos una persona que se lastima y está con la pierna rota en su casa, enojado, frustrado y hace catarsis en las redes con quienes se le crucen allí.

A quienes son personajes públicos la sugerencia es:

Sí leer los comentarios planteados en buenos términos: “ te felicito por X, pero tendrías que mejorar B”. Hay una intencionalidad de ayudar, de aportar. Distinto es cuando te convierten en una cosa a la que insultan y agravian.

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