Sábado 22 Julio 2017

Depresión Momposina solicita ayuda por riesgo tras aumento del nivel del río Magdalena

Una seria amenaza de consecuencias impredecibles se cierne sobre los habitantes del Municipio de Hatillo de Loba y del resto de poblaciones de la Depresión Momposina. Informes oficiales dan cuenta desde ya, de la alta preocupación por los anuncios de las autoridades meteorológicas sobre la ola invernal que se avecina y las graves consecuencias que traerán consigo los efectos de los desbordamientos de las aguas en el país en 2017, y donde el Departamento de Bolívar figura nuevamente como uno de los blancos de catástrofes por las lluvias.

Los problemas desde entonces se han incrementado para la población, al establecerse 3 puntos críticos, que no han tenido la atención del caso, como lo son: 1- el sector del señor Jairo Palencia, donde se abrió un boquete de una extensión de 300 metros, 2- el boquete se presentó en la finca del señor Tamayo, alcanzando 600 metros de ancho y fue tal su magnitud que incluso las aguas y las corrientes se unieron con el rio, lo que agrava hoy más la situación; y el tercero de los boquetes alcanzo un tamaño similar al anterior en la finca del señor Diomedes Arévalo, provocando una inundación del 95% de toda la población y al resto de la Isla de Mompox.

Los productores de la Depresión Momposina reclaman ayuda urgente para arreglar el jarillón en el municipio de Hatillo de Loba, pues existe la posibilidad del desbordamiento del río sobre las fincas de la región.

Desde hace varios días, los habitantes de Hatillo de Loba y los municipios circunvecinos están preocupados por el aumento del nivel del río Magdalena debido a las lluvias de los últimos días.

Fabiola Badrán Troncoso, presidenta de la Asociación de Ganaderos de la Depresión Momposina, solicitó la presencia de las autoridades para atender la emergencia.

“Los municipios de Hatillo de Loba, Margarita, San Fernando, Mompox y Talaiga Nuevo son los que están más en riesgo si se desborda el río”, señaló.

De acuerdo con la dirigente gremial, el jarillón está en riesgo porque personas inescrupulosas ocasionaron daños en las estructuras, aunque el problema más grave es la falta de obras para fortalecer el dique.

El mayor temor de los pobladores es que se presente una catástrofe como la que ocurrió en la ola invernal de 2010, que inundó toda la región afectando sobre todo al sector rural. En aquella ocasión, murieron miles de semovientes de todas las especies bajo el agua.

“En 2010, el centro histórico de Mompox colapsó por la inclemencia del invierno. Pero las que más están en riesgo son todas las fincas”, sostuvo la presidente de la Asociación.

Luego de la tragedia de esa época, muchos damnificados se vieron obligados a abandonar sus tierras y viajaron a Venezuela con el fin de buscar su sustento. Sin embargo, con la situación actual del vecino país, los pobladores no tienen refugio si se inundan sus predios nuevamente.

Hace 7 años, los residentes identificaron 3 puntos críticos que necesitan ser atendidos con urgencia, afirman los pobladores. El primero está en la finca del señor Jairo Palencia, que tiene un boquete de 300 metros de extensión.

El segundo está en el predio del señor William Tamayo, con una longitud de 600 metros. La situación es aún más grave teniendo en cuenta que la corriente ya se unió con el río. (Lea: Ganaderos de Bolívar lamentan incumplimientos del Ministerio de Agricultura)

El tercer boquete, de tamaño similar, se encuentra en el rancho del señor Diomedes Arévalo. Las 3 grietas provocaron la inundación de la isla de Mompox, perjudicando al 95 % de la población de la zona.

Por esta razón, la presidenta de la Asociación de ganaderos solicitó al Gobierno Nacional y departamental el realce del jarillón para evitar una tragedia similar a la del fenómeno de La Niña, pues aún no se han recuperado por completo desde aquel entonces.

“Nosotros no pedimos comida para los animales como silos. Lo que necesitamos es trabajar y para eso necesitamos las tierras”, insistió Badran Troncoso. (Lea: 5 problemas que afectaron la ganadería de Bolívar en 2016)

Según ella, en diciembre del año pasado, los ganaderos atravesaron una situación similar y tuvieron que trabajar inundados mientras se secaba el agua. Entre todos, reunieron $6 millones para comprar bultos y pagar a trabajadores con el fin de reforzar el jarillón ellos mismos, en una acción que tuvo incluso apoyo de los policías de Hatillo de Loba.

No obstante, insisten en que la obra necesita mayor inversión y que depende únicamente de las autoridades. En un comunicado elaborado por el Frente social Pro-defensa de Hatillo de Loba y la Depresión momposina, los residentes solicitan intervención para ejecutar una obra de resalto de 40 cm a la altura del km 12 hasta el corregimiento La Victoria.

De acuerdo con Badran, la alcaldesa de Hatillo de Loba, Maryolis Isabin González Amaris, se desplazará hasta Bogotá para solicitar ayuda directamente ante las entidades nacionales para enfrentar la amenaza que tiene en vilo a los pobladores de la Depresión Momposina.

Con texto de CONtexto ganadero y Caracol

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