Domingo 23 Abril 2017

Realidad virtual en Magangué, o los gritos de los que aportan odio al debate público

Por Joseph Roenes Galvis

Perdí el momento exacto en que la retórica del debate público se dejó influenciar por unas personas que solo apelan al desmadro, vulgarismo, a la intolerancia, a la destrucción, aplicando en cada opinión el caos y el sinsentido, un cumulo de personajes que realmente no aportan nada a la construcción colectiva de una ciudadanía.

Unas personas que les nació de la noche a la mañana un dogma de sabiduría para hablar de lo que no saben, apelan a la conjetura y la imposición del grito, la bravuconada o incluso al chantaje.

Digo que perdí la nación del tiempo, porque lo que hoy se ve es que ellos se adueñaron de casi todos los espacios mal interpretando el concepto de la participación ciudadana, con ellos no se construye más bien se genera incertidumbre y señalamientos como ráfagas destructivas, como si de eso vivieran, más bien de eso viven.

Una cosa es el debate político, incluso la confrontación ideológica, o sencillamente no estar de acuerdo con los planteamientos del gobierno de turno, otra muy diferente es el lenguaje chabacano, el populismo y ramplonería de conceptos para intentar explicar odios o pasiones personales, nada de eso le sirve a una ciudad que debe cambiar el rumbo lo más rápido posible, salir de ese rojo diagnóstico que nos formularon como ciudad emblemática y convertirse en la ciudad región que muchos anhelan y que además tiene características y condiciones para hacerlo, pero parece que no tuviera imaginación y decisión para lograrlo.

Esa rancia polarización política, que nos hace estar sumido en una eterna patria boba, ha moldeado hoy los debates en las redes sociales, un nuevo escenario donde también impera el criterio de los que opinan “por qué me cae mal”, donde el que no es capaz de hablar o disertar porque no tiene claro lo que piensa, se zambulle contra alguien o algo.

Es la triste realidad virtual de un rápido análisis en las redes sociales que hablan de Magangué, se plasmó acá lo que ya es producto de una sociedad cuya actividad política se cierne en la ofensa y el desprolijo, una consecuencia de lo que ya en físico está mal.

Estos nuevos actores, se unen a los clásicos actores que ya también se habían ganado un espacio en el debate real de las esquinas, los llamados puya ojos, o a los politiqueros, o los que creen que escribiendo de la forma más burda van a obtener votos, o de los que se profesionalizaron para aplaudir y cepillar, o los que salen a la calle o a los medios porque el político de turno no accedió a sus pretensiones, o los que creen que sencillamente Magangué “es un juego”, no salen de ese rol porque son incapaces y no pretenden una superación, a ellos no solo hay que decirles que ¡paren ya! su desenfreno, sino también a los que podrían aportar al debate político preguntarles donde están, el silencio de los que deberían sacar pecho porque se han preparado para ello es aún mucho más triste que esta realidad virtual.

Habría que recordar que las elecciones pasaron, ahora es oportuno diseñar el camino con el que podemos redescubrir la potencialidad de Magangué, más que cualquier otra cosa, bienvenidos a los que deberían aportar en los escenario adecuados, a un debate público de altura, a posiciones políticas coherentes y justificadas por el bienestar de todo un pueblo, pero el temor de opinar sigue reinando en Magangué, increíblemente se puede hacer en las esquinas pero no en las redes sociales, allí o en otros escenarios es hora de escuchar y hablar las perspectivas de construir y hacer sinergia para el corto y mediano futuro que intentamos dejar.

Ahora a ver los comentarios…

 

viaradio

Vía TV

x

cuartavia play store

Festiweb