Sábado 29 Abril 2017

Por Juan Carlos Gossain. ‘No es una reforma’, opinión sobre la reforma tributaria

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Termina el año y tal como fue anunciado desde sus comienzos la economía del país cierra con un mayúsculo saldo en rojo. Un dolar que se disparó inicialmente para luego estabilizarse en la franja de los tres mil pesos, junto con la caída del barril de petroleo por debajo de los cincuenta dolares, fueron los primeros detonantes de lo que en el mismo mes de enero ya se veía llegar y fuimos anunciando.

Luego nos enfrentamos al desestimulo de la inversión extranjera cuyo mayor reflejo e impacto no fue por las empresas que dejaron de venir, sino por las que ya estaban asentadas en territorio local y decidieron volver a empacar maletas para irse a buscar mejores destinos. En ese momento, la triste respuesta del gobierno fue salir a vender activos poderosos de los cuales ya en las arcas publicas poco queda del valor de su venta.

Naturalmente, determinantes económicos como el desempleo y la inflación subieron en escala superior al control que sobre ellas se había tenido en los últimos ocho años. La solución para los "técnicos" del gobierno, apenas evidente, una nueva reforma tributaria.

El genio literario de Garcia Marquez describió de manera exacta en "Cien años de soledad" el lenguaje andino que bien saben utilizar todos los Ministros de hacienda de Colombia, hablar con un propósito definido de no ser entendidos y usando el mas excesivo vericueto de palabras para en el futuro poder negar cualquier cosa que hayan querido decir. La reforma tributaria traducida al idioma del bolsillo, no es nada diferente a que otra vez en este país, volvieron a subir los impuestos.

No será necesario entonces esperar a que los expertos financieros hagan sus pronósticos o que los analistas del gobierno anuncien las proyecciones económicas del país, para tener muy claro que el 2017 no vendrá con la prosperidad que en tiempos de navidad nos deseamos. En pocas semanas la cara de los padres de familia pagando matriculas de colegio al alza, con los salarios en baja, y las exclamaciones de sorpresa de las amas de casa en las cajas de los supermercados con los precios de los productos al alza, y el dinero en la cartera a la baja, nos darán el mejor indicador económico del año nuevo y sus meses por venir.

En el 2017 ya no habrá Isagen ni Refinería de Cartagena para cubrir los balances de la hacienda publica, ni nuevos proyectos de infraestructura vial, ni posibilidades de inversión en ningún otro sector, porque los nuevos ingresos que genere la reforma, a punta de fustigar con látigo "amansa perros" tanto a los empresarios e industriales como a los empleados y a la cada vez mas minúscula clase media de este país, serán todos para pagar el gigantesco "hueco fiscal", otro vericueto del lenguaje que un Ministro de hacienda de otra época pero igualmente andino, utilizó para llamar al dinero que el gobierno se gasta desproporcionadamente y muy por encima de sus posibilidades reales.

Seria interesante, y hasta divertido sino fuera por lo doloroso, escuchar en las reuniones sociales a nuestros amigos y vecinos hablando de lo difícil que va a ser pagarle a su hijo mayor las clases extras para aprender ingles, porque el hueco fiscal de la casa no lo permite. Lo verdaderamente dramático es que las familias no tienen a quien estrangular cobrándoles mas de la cuenta, es decir, no pueden hacer reformas tributarias.

Que la balanza de comercio exterior aumente, que el déficit en cuenta corriente se reduzca, que el Banco de la República frene el alza de su tasa de inversión o que los indices de confianza industrial muestren un leve reporte de mejoría, son temas que a un taxista, a un profesor, a un arquitecto o al dueño de la panadería les tienen absolutamente sin cuidado. Ellos ya saben que el 2017 no va a ser todo lo bueno que quisieran. La piedra en mármol del gobierno nacional se rompió, y ahí donde decía "no vamos a subir los impuestos", desapareció el no.

Reformar es cambiar, de eso no hay duda. y en esta "Reforma tributaria" no cambiaron ni siquiera el nombre de los impuestos.Simplemente los subieron. Al menos deberíamos merecernos que en este país cuando nos están clavando, nos lo dijeran de la forma correcta.

Juan Carlos Gossain

Ex Gobernador del Departamento de Bolívar (Colombia), Fundador de la firma de consultoría publica "Diálogos Urbanos" y Candidato a Magister en Desarrollo y Cultura.

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