La Cuarta Via

Asesinado José Gregorio Hernández Uparela

Nota luctuosa galerana en paro armado

En la Cuarta Vía

Por: Joaquín Romero Calle.

Cuando transitaba por la carretera troncal del Caribe, tramo entre Sampués y Sincelejo, en el segundo día del paro armado, sin versión oficial que confirme la modalidad del hecho, José Gregorio Hernández Uparela, fue ultimado a tiros, por un hombre en moto, quien, luego de los disparos, emprendió la huida, con rumbo desconocido.

La noticia, además del revuelo natural como acontecimiento delictivo, causó profunda conmoción en el sentimiento comunitario de Galeras, pues, la víctima, era hijo muy querido, de este territorio sabanero del Departamento de Sucre y obvio, al interior de su amplio entorno familiar. Y en el territorio municipal, el paro se ha impuesto con rigor castrense irregular.

La nota de triste sentimiento, afectuosa y de despedida dolorida, elaborada, como es costumbre, cuando le toca la partida definitiva a un ser querido, allegado o simple relacionado, deja de ser pacífica y nostálgica, para convertirse en reacción enérgica, de refutación, en contra de declaración, que los deudos, consideran apresurada y ofensiva, como en el caso de la muerte violenta, ocurrida entre Sampués y Sincelejo, del ingeniero civil, oriundo de Galeras, Sucre, José Gregorio Hernández. Ser humano de excelente reputación.

A ella, reacción, da lugar, declaración pública en redes sociales, del sub Comandante de Policía Nacional, División Sucre, Teniente Coronel Francisco Narváez, quien, al referirse al hecho, expresó, que la violencia del mismo, es ajena al paro armado y que la persona asesinada, registra algunos antecedentes judiciales, en denuncias por estafa, que investiga la Fiscalía. Los familiares y allegados de la víctima, aseguran que eso no es verdad. Su pariente, no registra el más mínimo señalamiento disciplinario ni penal, que reste mérito moral a su hoja de vida personal y profesional.

Para desvirtuar tal aseveración, han elaborado manifiesto público, en el cual, rechazan lo dicho por el alto oficial, por inexacto y por vulnerar el buen nombre del difunto y de sus parientes muy cercanos. Sin embargo, le tributan agradecimientos a esa fuerza Estatal, porque, rápidamente, capturaron al autor del crimen, según identificación de testigos, puesta de presente a las autoridades competentes. Dice la familia:

“PRIMERO. José Gregorio Hernández Uparela, nació, creció y se formó como profesional de la Ingeniería Civil, dentro de los más estrictos rigores de moral familiar y social, en el hogar matrimonial de Francisco Hernández Hernández y Elinor Uparela Acosta, fallecidos. Reputación de la que da fé, la población entera, de Galeras, Sucre.

SEGUNDO. José Gregorio Hernández Uparela, tuvo desempeños cabales, como hijo, hermano, esposo y padre, cumpliendo rectamente, las estrictas cargas obligacionales que imponen las distintas etapas de la vida, a las personas, en su paso vital por este mundo material. Tuvo varios matrimonios. Pero en cada uno de ellos, cumplió denodadamente, como señalan los designios de Dios.

TERCERO. José Gregorio Hernández Uparela, al instante de su vil asesinato, carecía y seguirá careciendo, de antecedentes penales; tenía pleno reconocimiento o reputación como serio, íntegro y digno de confianza personal y profesional, en los ámbitos de sus desempeños particulares y laborales. Ni siquiera una anotación judicial, por denuncia o cualquier otra circunstancia, hay en los registros públicos de control, que empañe levemente, siquiera, la cimentada moral del fallecido.

CUARTO. Apresurada, infundada, infortunada y ofensiva para la memoria de José Gregorio Hernández Uparela, y para la gruesa familia Hernández Uparela, resulta, la declaración del señor Sub Comandante de la Policía Nacional, División Sucre, Teniente Coronel Francisco Narváez, quien afirma que la víctima, por quien sufrimos, tenía denuncios judiciales, por delitos, como la estafa. Rechazamos, con respeto, pero enérgica y contundentemente, esta aseveración. Y pedimos, como petición pública, la correspondiente rectificación.

QUINTO. Exaltamos ante la opinión pública, la labor de la misma Policía Nacional, División Sucre, que rápidamente, capturó al individuo que disparó en contra de nuestro familiar y le causó muerte. Testigos varios, lo tienen identificado como tal. Toca ahora, actuar a la justicia.

Atentamente, Familia Hernández Uparela, Jaime Gabriel Hernández Uparela.”

Para todos los hermanos, viudas e hijos de José Gregorio, nuestra solidaridad y voz de aliento, para superar con resignación y templanza, este duro sufrimiento, que trastoca planes y rumbos familiares, ya proyectados y hasta en materialización. Especial condolencia, para Jaime Gabriel Hernández Uparela, nuestro apreciado amigo, extraordinario ser humano, quien, como médico, procura salvar vidas y como servidor de Dios, busca complementar el accionar de salvar almas, desde las ocupaciones de Acólito, que presta en la Parroquia de Galeras, Sucre. 

Igualmente, abrazo muy particular de duelo, para los hermanos Villa Uparela, primos hermanos del finado, quienes, padecen, también, los rigores luctuosos de lo sucedido. Y para sus tíos, seño Manira y Orlando Uparela Acosta y demás parientes del hoy ido, José Gregorio Hernández Uparela.

PAZ EN SU TUMBA.

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