La Cuarta Via

Bancos de semillas y huertos domésticos, la apuesta alternativa en La Mojana

En la Cuarta Vía

En la Mojana se está llevando a cabo un importante proyecto que tiene por objeto tomar medidas climáticas, promover la seguridad alimentaria y rescatar el conocimiento tradicional a través de bancos de semillas y huertos domésticos.

 En la web undp-adaptation.exposure.co no encontramos con un articulo denominado ‘Banca de semillas’, que es la explicación y transcendencia del proyecto que se adelanta en esta zona de Colombia.

El proyecto, que es de adaptación climática, está apoyado por iniciativas comunitarias del PNUD de las Naciones Unidas y el Ministerio de Medio Ambiente, con recursos del Protocolo de Kioto.

Con el apoyo la comunidad construyó un banco de semillas. Ahí están las botellas catalogadas con los nombres de las especies, que siembran, reparten e intercambian con otras comunidades. Han restaurado 12 hectáreas con más de 22.000 plantas.

Aquí traducimos el texto completo de la nota presentada:

https://undp-adaptation.exposure.co/banking-on-seeds

Hay aproximadamente 100,000 variedades de plantas globales en peligro de extinción en el mundo. Los eventos climáticos extremos, la sobreexplotación de los ecosistemas, la pérdida de hábitat y la falta de conciencia pública amenazan la futura biodiversidad de las plantas. Las técnicas de conservación, como la creación de bancos de semillas y el intercambio de semillas entre agricultores, jardineros e incluso naciones, desempeñan un papel importante en la preservación de variedades antiguas y importantes de cultivos alimentarios importantes. Estos también juegan un papel importante en la seguridad alimentaria local.

La Mojana, en el norte de Colombia, está compuesta por 500,000 hectáreas fértiles en las provincias de Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre, y comprende un complejo de ríos y pantanos habitados por más de 400,000 personas en algunas de las comunidades más pobres de Colombia.

Esta región plana forma parte del complejo de humedales de la Depresión de Momposina, que actúa como regulador de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge. Sus pantanos sirven para contener las inundaciones, amortiguar las sequías y proporcionar hábitat a la flora y fauna endémicas.

Como llanura deltaica interior, las inundaciones son parte de la dinámica de los humedales, pero los modelos predicen que tanto las inundaciones como las sequías serán más frecuentes e intensas. La región ha experimentado un aumento constante de las temperaturas: las estaciones secas duraron más tiempo, seguidas de repentinas lluvias torrenciales, lo que provocó inundaciones, especialmente en 2010, cuando los humedales se inundaron por completo.

Banco de semillas

Desde 2014, los participantes del proyecto han estado recolectando semillas, mientras buscaban la opinión de los ancianos locales, quienes están íntimamente familiarizados con la flora y la fauna, los mejores momentos para plantar, cosechar y recolectar semillas.

Los ancianos y los niños salen a recogerlos juntos porque “la nueva generación estaba en blanco en el conocimiento de las semillas, así que son los abuelos quienes enseñan”, dice el miembro de la comunidad local Pedro Arrieta.

En el banco de semillas construido de la comunidad, las botellas se catalogan con nombres de especies, de modo que los locales puedan sembrar, distribuir e intercambiarlas con otras comunidades.

Al trabajar con las comunidades en la conservación de estas semillas, la región pudo reintroducir una gran variedad de cultivos en la región. Hasta la fecha, se han recuperado más de 80 especies nativas en los distritos de Ayapel, San Marcos y San Benito Abad en La Mojana.

Como resultado directo de un mejor acceso a una mayor variedad de plantas y semillas, la comida en la mesa de las familias es más diversa. Esto significa mejorar la nutrición, la seguridad alimentaria y la salud.

“Con los bancos, las familias generan alimentos, ayudan a la recuperación de especies de plantas y semillas ancestrales y nativas, que tradicionalmente se cultivaban en la región y que se perdían debido a fenómenos climáticos extremos. Estos bancos también generan vínculos de solidaridad porque facilitan el intercambio de semillas y un trabajo conjunto de recuperación del ecosistema “, Diana Díaz, coordinadora del proyecto.

El hogar es donde está el jardín

En Cuenca, el proyecto se ha concentrado en la construcción de huertos en patios.

Más importante que los huertos caseros típicos, estos huertos familiares productivos ofrecen suficiente variedad y sustento para ser una fuente de alimentos segura para toda la familia.

El arroz, la yuca y el banano se siembran en arreglos circulares, rodeados de zanjas para protegerlas de las inundaciones y para preservar la humedad del suelo en tiempos de sequía, una medida de adaptación que se está volviendo popular en la comunidad.

Además, los fondos del FVC ayudarán a identificar y categorizar esta información, y la vincularán a datos sobre rendimientos y costos, asegurando que estos esfuerzos puedan ampliarse para ocupar un nicho importante dentro de la cadena de valor. La información recopilada de estos grandes huertos caseros se compartirá en los 11 municipios de La Mojana, apoyando a las comunidades adicionales en la creación de capacidad práctica y científica para proteger las semillas locales valiosas como medio de adaptación y seguridad alimentaria, al mismo tiempo que protegen su propio patrimonio regional.

Las comunidades ya están viendo beneficios económicos en la forma de costos de alimentos reducidos (porque gastan menos en alimentos ya que sus huertos les permiten ser autosuficientes) y para algunas familias pueden generar ingresos al vender sus cultivos excedentes.

Brotes de cambio

Este trabajo ha demostrado cómo los huertos caseros transformadores y los bancos de semillas se adaptan al cambio climático. El trabajo en curso también sirve para catalogar las mejores prácticas que se utilizarán para desarrollar bancos de semillas, y se está programando que uno de esos bancos de semillas se replique en un proyecto en El Salvador.

“Estas medidas de adaptación son de gran importancia para la implementación de la Política Nacional de Cambio Climático, ya que estas actividades contribuyen directamente a promover sistemas de producción agrícola, forestal y pesquera más adaptados a altas temperaturas, sequías o inundaciones, para mejorar la competitividad, los ingresos y la seguridad alimentaria. , especialmente en áreas vulnerables y lograr un desarrollo rural bajo en carbono y resistente al clima “, José Francisco Charry, Director de Cambio Climático y Gestión de Riesgos, Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El proyecto coloca la gestión sostenible de los ecosistemas a la vanguardia de la reducción del riesgo de desastres mediante la promoción de cuencas hidrográficas más saludables, la protección de las comunidades contra las inundaciones y el apoyo a las poblaciones rurales pobres para superar la escasez de agua durante las temporadas secas prolongadas.

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