La Cuarta Via

Colombia más allá de Uribe y de Petro

En la Cuarta Vía

Lo primero que tengo que decir es que no voy a entrar en debates con nadie que responda esta nota de opinión, porque es eso, mi opinión, y espero que la respeten como respeto la de todos ustedes.

Dos personajes que tienen su propia aura de liderazgo incuestionable, Uribe y Petro han demostrado ser verdaderos caudillos que arrastran la simpatía de muchos coterráneos, eso no se puede refutar. Pero ciertamente, solo significa que lideran un alto grado de simpatía ideológica pero no necesariamente que le estén aportando a generar el mejor ambiente político al país.

Son los personajes que representan las alas radicales de la derecha y la izquierda, con el pragmatismo de la elocuencia, han sabido venderse como la antítesis del otro, como necesitándose el uno del otro para seguir siendo las figuras relucientes en contra del modelo “dañino” que lidera el otro.

Una controversia que dejó hace mucho tiempo de ser simplemente política para convertirse casi en una religión de odio, donde existe un Dios que necesita un Diablo, y donde además todas las estrategias sirven, “el fin justifica el medio”, y el medio de las redes sociales han logrado disparar la rimbombancia de estas dos figuras que se parecen mucho en su estilo y en el interés de hacer “lo que se tenga que hacer”.

Colombia ha quedado sumergida en esa radicalización de posturas, y no pasa un minuto en el país, donde no se hable de estos opositores, pero hablan mas de Uribe los petristas, y de Petro los uribistas, que de sus propios “lideres”, una conducta que solo es explicable desde la falta de análisis crítico y del odio que se ha generado. Igual ocurre con los medios de comunicación, en una época donde se necesita la cabeza fría y la participación para encontrar las rutas de progreso que el país necesita, han terminado también adentrándose en ser uno más de los mensajeros de la polarización, de la cual viven estos dos políticos.

Reencontrar el país para no terminar en una nueva patria boba, si es que ya no la estamos viviendo, debe nacer de una extrema reflexión de lo que queremos como país más allá de ver “como puedo fregar al otro”. El verdadero proceso de paz en Colombia esta encerrado aquí, en estas posiciones férreas que no permiten visionar una Colombia diferente, la paz no va a aparecer del sombrero del mago o de las estrategias que cada gobierno de turno se invente, nace cuando reconozcamos nuestros errores, cuando concretemos juntos un modelo de país visionario y cuando reformulemos las reglas políticas del país.

Me parece importante que ellos verdaderamente asuman el rol histórico que tienen para este país, y propongan otra forma de hacer política. Creo que el que sea capaz de hacerlo, ese día ganará Colombia, o si no pueden, porque no quieren “claudicar”, llegará un día en que el país permita superar esta confrontación.

Parezco iluso, pero igual dijeron de Mandela, quien entendió y se superó él mismo. Porque, así como vamos, liderados por estos dos, somos la misma Colombia de Bolívar y Santander, y eso no lo hemos superado.

Por Joseph Roenes Galvis

Email. Joroga01@yahoo.com

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