La Cuarta Via

Contra criterios de marchantes y voceros

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle

El Espectador, diario nacional, englobado en poderío económico que le da prestancia en el mercado de las comunicaciones y que lo hace pertenecer a lo que se llama Gran Prensa, no sólo, por solvencia patrimonial, si no, por la elevada calidad de su producto informativo, en las diversas modalidades en las cuales, se ejerce periodismo, cierra su editorial de ayer, con la siguiente sentencia:

“Lo que sí no puede pasar es que se ignoren el descontento y el miedo. Cuando eso pasa, la indignación no para de crecer.”

La referencia, es clara; critica la actitud del gobierno del presidente Gustavo Petro, porque, considera la nota periodística, que no se prestó atención al descontento y al miedo de los marchantes. Nosotros, sumergidos en la realidad que nos circunda, en la objetividad social y en la objetividad política, pensamos, en que el editorialista, debió haber elaborado su opinión, con respecto, a que los protestantes, se equivocan, pues, frente a las ejecutorias de Petro, sólo pueden existir expectativas. La lógica, no permite inferencia distinta.

Expectativas, porque todo lo esencial, está por hacerse. Está planteado sobre la mesa, pero aún no es verdad jurídica, porque, no ha sido construido como mandamiento legal; esto es, no han recibido las tales reformas, las bendiciones del poder público, para tenerlas como existentes, o sea, no son leyes de la República, meros proyectos.

Y los proyectos, no pueden generar descontentos, porque todavía no son realidades. Son expectativas. Y éstas, en el plano de la cronología, son oralidades, referidas a tiempo futuro. Lo que podría pasar. No lo que es. Descontento generado sobre proyectos, es, de mera inspiración anticipada subjetiva, no por influencia externa.

Lo que podría ocurrir. Y la incertidumbre del futuro, no puede ser, nunca, motivo de descontento, como hecho acierto, acaecido, que incomode el espíritu de cualquier persona. El descontento, nace de situaciones actuales, de hogaño, que van convirtiéndose, en pretérito.

Descontento, por la elección de Petro. Aquí, el descontento, es una consecuencia y la sufren diez millones y medio de electores. Votaron en contra de Gustavo Petro y de Francia Márquez. Perdieron. Pero el descontento, no tiene por qué ser contra Petro y Francia. Tiene que ser, frente a los once millones, que los eligieron.

Y votaron en contra, por miedo. Este, si guarda denotación, con el futuro. Miedo, es distinto a descontento. Miedo, ante lo que podría pasar, sí es válido. Es, con respecto, a lo que puede venir. Pero, el miedo, es infundado. Se lo inculcaron a la gente, advirtiéndole, de que la van a convertir en pobres. La van a expropiar. A pesar, de que el miedo, puede considerarse normal, sufrirlo ante prevenciones de lo que pasaría, en este caso no lo es, porque, está sustentado, en cosas irreales. La expropiación, por ejemplo.

Uribe Vélez, es el mayormente complacido, ante el anuncio presidencial, de comprar tierra, para solucionar la falta de ésta, en el inmenso volumen poblacional campesino. Porque, dice él -Uribe Vélez- no es lo mismo, que hablar de expropiación. Claro, que, en sí -mecánicamente- no es lo mismo, pero sí, es, para lo mismo: comprar el Estado.

En resumen, hasta el momento, en lo que podría haber descontento con Presidente y Vicepresidente, es, con la integración del gabinete y la provisión de la restante nómina de colaboradores del gobierno. A nosotros, no nos gustaron mucho, los nombramientos de Hacienda y de Agricultura. Son economistas tradicionales, devotos del mayor fraude retórico que existe en tal ciencia: crecimiento de la economía. Más chimbo, ¿para dónde?

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