La Cuarta Via

Despedida póstuma a Libia Calle Urda

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle.

Invocando la venia de nuestros habituales y amigables lectores, por tratar asunto meramente personal y familiar, aprovechamos estas páginas, para dejar expresados sentimientos de agradecimientos a personas y entidades, que estuvieron, muy vinculadas a la vida de Libia Calle Urda, tía biológica de quien escribe, entre quienes, por circunstancias propias de la vida, en dos etapas de esta misma, hubo una relación verdadera de amor filial: madre – hijo, con el respectivo correlato: hijo – madre.

Luego de una niñez infortunada, por la temprana desaparición de su padre, Enrique Carlos Calle Barco, con el esfuerzo mancomunado de su madre, Ana Isabel Urda y los otros hijos comunes: Ana Rosa, Cipriano Carlos y Luis Eduardo Calle Urda, Libia, logró ser persona útil a la familia y a la sociedad. Fue trabajadora dependiente y afablemente considerada, como excelente operadora, en empresa prestataria del servicio público de telefonía fija, en tiempos anteriores a la llegada de Telecom., a Magangué. También lo hizo en Mompós.

Dejó ese camino, para unirse a Lorenzo García Jiménez, empresario local de la distribución de combustibles, en proyecto de creación de hogar, expectativa que no tuvo plena realización, pues, a los pocos años, Lorenzo enfermó y luego de penoso sufrimiento sanitario, falleció. Era hombre serio, muy respetado en los ambientes social y comercial de Magangué. No hubo descendencia.

En su viudez, Libia, se dedicó, a promulgar la palabra del evangelio, desde la orientación de la Iglesia Católica, concretamente, en la parroquia Cristo Buen Pastor del barrio San Martín, lugar de su residencia. Fueron casi treinta (30) años, en esta tarea de servicio espiritual, espontaneo y eficaz: enseñó a interpretar las sagradas escrituras y a descubrir en ellas, el amor divino que transforma, mejora, salva y sostiene vidas. Fue fundadora de grupos de oración, en diversos puntos y sectores de Magangué.

Con las enseñanzas del padre Luis Guillermo Correa, Asesor Pionero Costa Caribe y de Monseñor Oyaga Guerrero, jerarca de la corriente de gracia, Renovación Carismática, ayudó a esparcir la semilla de la Palabra de Dios, en asentamientos humanos, que estaban alejados de centros religiosos. Tenía alma de San Pablo, oraba para sanación de los enfermos. Cuenta Xenia Díaz, su ahijada y compañera de tareas de catequesis y beneficiaria en ánimo, de este ejercicio creyente.

Toda esa actividad, le valió aprecio y reconocimiento de la Comunidad Religiosa de esta sede barrial, Cristo Buen Pastor, la cual, a través de su representante natural, párroco de la misma, Albeiro José Quevedo Olivero, tributó a Libia Calle Urda, gran y merecido homenaje litúrgico, en ese templo de recogimiento y prédicas. Allí, le encomendaron su alma a Dios y le rogaron por el descanso eterno de Libia, la hermana de fé y prácticas en Cristo y los dogmas de la Religión Católica, en razón de su viaje virtuoso y sin retorno, a voluntad del Señor Supremo.

Esa Comunidad Religiosa, distinguió a Libia, con sus aprecios y cariños individuales y colectivos. Conocimos a Xenia Díaz, hija espiritual; Jarrieth -seño Jari- Castillo, su amiga hermana del alma; María Padilla; Claudia Guerra, su vecina Candelaria y su hijo Leo -Juancho Polo- y Aida Ramos, quien ahora labora en el Departamento del Atlántico, quien la honraba con su muy significativa visita, acá en Barranquilla.

Durante sus tres últimos años de existencia, Libia Calle, estuvo bajo los cuidados hacendosos de su sobrina Etelvina Romero Calle de Marsiglia; quien muy agradablemente, la cobijaba, bajo su mismo techo, le alistaba y la acostaba en confortable lecho y le servía y dispensaba la necesaria mesa. Fueron momentos largos, que antecedieron al fallecimiento de la tía. Esta, había disuelto en la maraña nerviosa de su integridad cerebral, las capacidades energéticas naturales, para el cumplimiento de sus necesidades propias.

Y ahí, para juntarse a las de Etelvina, las manos amorosas y diligentes de las hermanitas Calle Rojas, Rosalba, Martha y Nurys, para complementar la labor de limpieza y frescura corporal diaria de la tía Libia. Katia Mercado Pinto, psicóloga profesional, convertida en su amiga incondicional y llave fundamental para abrir puertas de consultorios y especialistas, para atención médica de Libia Calle. Gracias Katia.

Wilfrido Antonio Romero Calle, el sobrino de los honores exequiales del pasado 3 de octubre. Toda la gestión del acontecer funerario, se le debió a él. No le importaron costos, para tenerla asegurada exequialmente y gracias a ello, todos esos actos de amargo sabor sentimental, estuvieron material y felizmente, satisfechos.

De su sobrino hijo, toda la Comunidad Religiosa, sabía, por voz de Libia, según cuenta Xenia. Gracias para todos y que descanse en paz.

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