La Cuarta Via

Dólar subiendo por gracia de la mano invisible

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle.

Esa mano invisible, nadie la ha visto. Adam Smith, famoso economista y filosofo escocés, la intuyó en el universo del mercado y la bautizó. Y trató de explicarla. Para nosotros, es factor mecánico secundario, que acelera o dinamiza a la economía, en sus elementos esenciales, de producir bienes y servicios, como oferta, para soluciones básicas, a necesidades insatisfechas. Siendo lo primario, proveer a la subsistencia de la humanidad y accesoria y correlativamente, al destino forzado, de reproducción del capital, desde la óptica particular o individual interesadas, de cada agente capitalista.

Mano invisible, que obvio, también opera en el ámbito especifico del mercado de divisas o cambiario, como se le llama, a la interrelación comercial, con monedas nacionales de diferentes Estados. Una, frente a otra, exclusivamente consideradas. Así, peso colombiano, frente al dólar. Enfrentamiento negocial actual, en el cual, el peso nuestro, está llevándose una garrotera de padre y señor, conocida como devaluación, que es la pérdida de valor de una moneda, frente a la de otro país.

Garrotera, que dicen los insensatos, es culpa de Gustavo Petro, de su gobierno y de sus propuestas de cambio. Ignorantes. En la teoría de la mano invisible, Smith, asigna al juego libre de oferta y demanda, la cuantificación de los precios, como regulación de mercado. Economipedia, publicación especializada en economía, al definir al mercado cambiario o de divisas, recalca, que la cotización de las monedas, símbolo dinerario de las transacciones, obedece a la oferta y a la demanda.

Es decir, que, en este hogaño invernal, pero con economía veraniega, casi que reseca, como el trigo egipcio de la antigüedad, el valor del dólar, ante el peso colombiano, es asunto ajeno, a Gustavo Petro y a su gobierno y a sus propuestas sociales, para cambiar la vida de los menesterosos. Y esto, lo saben los montones de economistas, muy respetables y reconocidos algunos, de donde resultan pobres y mentirosos, los conceptos que emiten por radio, televisión o medios escritos, con respecto, a la responsabilidad, que le cabe al gobierno de Petro, en esta encrucijada dolaresca.

El sistema de hoy, de valoración de la moneda colombiana -peso- y la gringa -dólar-, lo inventó en 1.991, César Gaviria, teniendo como ministro de Hacienda y Crédito Público, a Rudolf Homes. Para ello, derogaron uno anterior, decreto de Carlos Lleras Restrepo y de Abdón Espinosa Valderrama, Minhacienda. Establecieron una tasa de cambio fija, inalterable y blindada frene a acontecimientos negativos, internos o externos. El dólar vale tanto en pesos colombianos y punto.

Cuando Gaviria impuso el neoliberalismo, arrancando con su apertura económica, el dólar costaba $693. El siete de agosto, yéndose Duque, $4.337.28. Y eso, es obra de la mano invisible del mercado, que Adam Smith, detectó y divulgó, para sabiduría, en la posteridad. 

Así, que el dólar seguirá subiendo, porque la mano perversa, para establecer la tasa representativa del día, toma como fundamento, los indicadores del anterior. Y de ahí, inicia partida, hacia el alza, no hacia la baja. Treinta (30) años después de Gaviria, la dura verdad material o verdadera, enseña abiertamente, la perversidad del modelo importado por el orgullo de Pereira, la perla del Otún. Treinta (30) años, el dólar encareciéndose y no se ha cansado de encarecerse. Ní se cansará, por obra y gracia de César Gaviria y de su mano invisible, que lo impulsa siempre, hacia arriba.

Nosotros, últimamente, hemos dedicado momentos a encontrar contradicciones objetivas a principios retóricos de la economía, creemos, firmemente, en que, en esto de la mano invisible del mercado cambiario, no es tan vaporoso como lo plantea Smith. Esa agitación, tiene núcleo legal implícito e indirecto, en disposiciones funcionales de la Superintendencia Financiera, bajo coordinación y sumisión al Banco de la República; por lo cual, en el evento de que haya participación de estas entidades, en el precio del dólar, esa incidencia, no es propia del gobierno.

El Banco de la República, es autónomo en su operabilidad e independiente del gobierno. Y ahora mismo, dirigido por enemigos políticos del gobernante. Uribismo. Por lo tanto, muy a pesar de la probable presencia de esas dos estatales, en la tasación del dólar, el asunto no incumbe al gobierno. Entre otras competencias, corresponde al Banco de la República:

“Serán funciones básicas del Banco de la República: regular la moneda, los cambios internacionales y el crédito;”

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