La Cuarta Via

El Apocalipsis del titiritero y su títere

En la Cuarta Vía

Desde la Orilla del Mar

Cuenta la historia que en tiempos remotos en un país del nuevo continente hubo un personaje que, gracias a su habilidad como titiritero, se hizo famoso por lograr manejar toda una comarca por más de dos décadas.

Su espectáculo obnubilaba (Hacia perder de forma pasajera, el entendimiento y la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas) a propios y extraños, quienes (los más áulicos de sus seguidores) llegaron a considerarlo un ser de luz, inclusive superior a Dios.

De figura diminuta y bonachona, con carita de inocencia, pero de mente maquiavélica, el titiritero logro imponer su espectáculo por casi veinte años, pese a que con el pasar de los años su espectáculo ya no tenía la misma acogida.
Convencido que la comarca era de su propiedad, durante el tiempo que su espectáculo gozaba de gran acogida, el titiritero se hizo amo y señor de todos los poderes que existían en el reino.

Fue por eso que impidió que otros espectáculos se presentaran en el reino y fueran vistos por los súbditos, a quienes quiérase a no, obligó a mantener obediencia a sus decisiones, así ellas fueran en su contra y los perjudicara.
Una comarca vecina, que cayó en desgracia después de vivir en la opulencia, fue la mejor excusa que tuvo este personaje de marras para continuar vigente con su espectáculo, a cuyas funciones con el pasar de los días ya pocos asistían.

Insaciable en su ávido deseo de poder y ante el temor de quedarse sin él, el titiritero montó una nueva obra a la que título, “El Castrochavismo”, con la cual quiso amenazar a los lugareños del peligro que corrían de quedar como la vecina comarca, si no seguían sus ideas plasmadas en su espectáculo.

Al principio, mucha gente le copio, pero con el corre de los días esa misma gente se decepciono y se dio cuenta que todo era un montaje de “terror”, pues hoy vivían en peores circunstancias que los vecinos de la comarca “Castrochavista”.

Los jóvenes que se habían mantenido desconectado y apáticos al futuro de su país, se cansaron de no tener oportunidades laborales y mucho menos al estudio, por eso en una decisión sin precedentes decidieron reclamar por sus derechos y como respuesta a sus reclamos, solo recibieron represión.

Los ánimos se caldearon y muertos y heridos dejo la rebelión, hasta el punto que desde comarcas lejanas clamaron para que se respetara los derechos de quienes pedían una solución.

Como las voces de rechazó se escucharon desde lejanas latitudes, a todos aquellos que se pronunciaban, “castrochavistas” se les llamó.

El Congreso de EEUU, la ONU, la UE, la CIDH y el mundo entero “castrochavista” se volvió.

Cuando la comarca se incendió, el titiritero con su títere, por fin cedió y a los jóvenes escuchó, pero a pesar de su buena intención la gente no le creyó.

Así las cosas, al titiritero con su títere el fin les llegó.

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