La Cuarta Via

En Barranquilla: Triple A robada desde siempre

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS, De Joaquín Romero Calle.

Ya lo publicamos en notas anteriores. La clase política de Barranquilla, acobardada públicamente, por las bocanadas de arrogancia moral, del gobierno de César Gaviria y Antonio Navarro Wolf, Ministro de Salud, corrió a suprimir a la entidad prestataria de los servicios públicos domiciliarios de acueducto, alcantarillado y aseo, Empresas Públicas Municipales, para superar la profunda crisis de eficacia que padecían los mencionados servicios.

Timorata, la dirigencia política, no fue capaz de defenderse con las razones que justificaban esa aguda crisis. La empresa, fue administrada, casi que durante cuarenta años (40), no, con criterio de gestión de crecimiento, si no, de conservación de la producción monetaria habida y que garantizaba el pago del crédito que los banqueros de Chicago, otorgaron al Municipio de Barranquilla, para creación y funcionamiento de la susodicha entidad.

Los financistas norteamericanos, impusieron como condición, de garantía de reembolso del dinero prestado y del rendimiento pactado, que la naciente Empresas Públicas Municipales, fuese gerenciada por uno de ellos. Por eso, llegó a Barranquilla, como gerente de tales servicios, Samuel Hallopeter. Quien tuvo desempeño uno A. Ejecutó la inversión y cuidó, que la misma, fuese rentable, para recuperar el dinero metido, que era, dinero, para los gringos.

La administración de Hallopeter, terminó en el año 1.960. Para ese momento, Barranquilla, había crecido exponencialmente. Habían surgido cantidad de barrios, que hicieron, que la ciudad, en su núcleo urbano, se expandiese, con la consiguiente necesidad, de aquellos servicios públicos domiciliarios, lo cual demandaba, crecimiento en la oferta de los mismos, lo cual, no ocurrió, como previendo futuro, durante la gestión administrativa del hombre “yunait”.

Barranquilla, se llenó de tugurios, que eran asentamientos poblacionales, que llegaron en masa, a instalarse en los pacíficos contornos de la capital del Atlántico. En aspecto de la proyección hacia el mañana, el “gringuito”, tuvo desastroso mandato. Mientras la demanda de los servicios, crecía desmesuradamente, Empresas Públicas, permanecía, prácticamente, estática. La empresa, estaba en capacidad económica para pagar, no para extender servicios.

En ese interregno, de los 20, al 1.960, el Municipio de Barranquilla, cedió a Empresas Públicas Municipales, el impuesto predial, para que ésta, a manos de Hallopeter, asumiese también, la pavimentación de vías. Impuesto, que, en su recaudo, fue víctima de saqueos. Es cierto. Saqueo masivo; ahí metían mano, políticos, funcionarios altos y bajos en la escala jerárquica y obviamente, los propietarios, o sea, particulares, titulares de dominio sobre bienes inmuebles.

Luego, el Municipio retomó el manejo de su impuesto predial. Y comenzó la tragedia social, de afectación de la cotidianidad de vida, para los barranquilleros, oriundos y los asentados, en Barranquilla. Los Senadores por el Departamento del Atlántico, cinco (05) en total, se repartieron por subgerencias, la administración de las Empresas, con la cabeza de Gerente General, de la misma corriente o grupo de quien fuese Alcalde.

Obviamente, con ese criterio político, Empresas Públicas, se convirtió en un fortín espléndido de clientelismo, el cual, practicado en exagerado grado, le hizo mucho daño, a la estabilidad financiera de la entidad. No obstante, clientelismo, no es lo mismo que corrupción. Esos son puntos, que la izquierda, desde siempre, equívocamente refunde y sataniza con ello. Y la clase política de los 90, al inicio del mandato Gaviria, corrió a complacer a Gaviria, ante el anuncio de aportar, la Nación, 85 mil millones, si se entregaba Empresas Públicas, a un operador privado.

Los concejales del momento, obedientes de órdenes superiores, escondidos debajo de los pupitres y asomando sus brazos por encima de los escritorios, aprobaron la eliminación y liquidación de empresas públicas municipales. Así nació Triple A., expresión con espíritu comercial, que popularizó Alejandro Munárriz. Concejal de entonces.

El Consejo Gremial del Atlántico, corrió a darle vida a la nueva persona jurídica. Lo hizo, con capital suscrito de cien millones de pesos ($100.000.000) y pagado, de veinte ($20.000.000) Con este monto, veinte millones, recibieron la criatura, que, en sus entrañas, llevaba, la infraestructura propia de las fenecidas empresas; debía valer un dineral; el giro dinerario del gobierno nacional y treinta millones de dólares ($30.000.000), en dotación de equipos, financiado por el Banco Mundial y una recién terminada planta de tratamiento de aguas, construida por Dgremont., firma francesa.

Al año, el tal operador privado, ya lloraba. Que estaban camino a la quiebra. No pudieron con la empresa. Y no había en ella, ni clientelismo ni corrupción. Según ellos. Y ahí, apareció, Aguas de Barcelona, con una compra gruesa del paquete accionario, tasada aquella, en dólares. Aguas, por un lado, inyectó “los verdes” y se hizo socio de Triple A., Por otro lado, tras un contrato de operación de la empresa, lo sacaba, en cuotas del 4% del monto de facturación mensual.

Aguas de Barcelona, se fue. Y entró, Inassa, reemplazo de la española, por compra de la participación accionaria de ésta. Inassa se asoció con Canal de la Reina, sociedad del ayuntamiento de Madrid, España. Y con ésta, se ha protagonizado el escándalo de la confiscación de ese paquete accionario, con propósito de extinción de dominio, con la motivación penal de defraudación a las arcas de Triple A., que la opinión, conoce ampliamente.

Máximo Noriega, en entrevista, ayer, en la W Radio, salió corriendo, cuando le preguntaron por la actuación del Cura Hoyos, en las escenas de la obra teatral,  Triple A. Máximo, se proclama, como aspirante a ser candidato a la Gobernación del Departamento. Como tal y por haber sido amigo allegado y comilitantes, en los grupos políticos de éstos, tiene que responder a esos interrogantes.

Hoyos, Honisberg y Goerge, tuvieron cuatro mandatos de Alcaldía Distrital y este período de gobiernos locales revolucionarios, tienen que explicar justificadamente, sus papeles en el libreto operativo de Triple A., máxime, cuando Hoyos, les quitó la carga de las llamadas regalías mensuales. Seiscientos millones de pesos, que estaban destinados para cubrir pasivo pensional. Claro, con aprobación del Concejo Distrital.

Seguiremos comentando.

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