La Cuarta Via

¿En qué va la investigación por tragedia fluvial en Magangué?

En la Cuarta Vía

El resultado de la tragedia todos la conocemos: cinco menores de edad, unas niñas entre los cuatro y 13 años, entre las cuales habían tres hermanas, y un joven de 23, radicado en Barranquilla y quien se encontraba de vacaciones, fallecieron luego de que la embarcación donde estaban a bordo, la Dani Natalia, que iba desde Coyongal hacia San Sebastián de Buena Vista, chocara de frente contra una lancha conocida como El Cipriano, la cual estaba repleta de víveres, en hechos ocurridos a la altura de corregimiento de Tolú, en jurisdicción de Bolívar.

Después de una semana del siniestro se sigue cuestionando la serie de errores y omisiones a las normas fluviales vigentes y la falta de control y de previsión que se tuvo de una tragedia que se pudo evitar si se atiende cualquiera de estas falencias en las decisiones de varias personas.

Desde que una de las embarcaciones no contaba con iluminación artificial, uno de los requisitos primordiales para navegar, y –junto a la otra involucraba- se encontraba surcando el río Magdalena por fuera del horario permitido, que inicia a las 5 de la mañana y culmina a las 6 de la tarde.

Cuando El Cipriano golpeó a la Dani Natalia, a la cual prácticamente le pasó por encima, según relato de testigos, el naufragio comenzó casi de manera inmediata. 18 personas cayeron al agua en medio de la negra noche y, sin chalecos salvavidas, estaban echados a su suerte y a las capacidades de nadar y mantener la calma ante semejante adversidad.

“El resultado de esta imprudencia es el desenlace fatal que estamos registrando”, manifestó ek  coronel Juan David Melo Ramírez, comandante del Batallón Fluvial No.17 de la Infantería de Marina.

 “Los botes deben cumplir con unos requisitos ilegales para navegar por las vías fluviales del país. Esta embarcación no contaba con chalecos salvavidas, no contaba con luces y estaba por fuera del horario permitido. El caso ahora está en manos del Inspector Fluvial de Magangué. A las embarcaciones que no cumplen con las normas son sometidas a comparendos o a su suspensión”, agregó.

Según Mintransporte,  cualquiera de las infracciones a la normatividad en materia fluvial será sancionada con multa, de conformidad con el artículo 82 de la Ley 1242 de 2008, el cual establece que la sanción a imponer se tasará dependiendo si es una persona natural o jurídica.

 “Por lo tanto, si es persona natural la multa a imponer puede ser desde un (1) salario mínimo diario vigente, hasta cien (100), si se trata de persona jurídica va de cinco (5) hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos diarios vigentes”, explicaron.

La Supertransporte, entidad que fue consultada sobre el caso, explicó que se encuentra en etapa de indagación y averiguaciones preliminares para esclarecer qué fue lo que pasó y cuál es la responsabilidad administrativa que se deriva de los hechos.

Otra perla más

Según el oficial, en Magangué  hay aproximadamente 2.050 embarcaciones menores registradas oficialmente (de cargo, pasajero y mixtas) para navegar, pero el número de lanchas piratas es mucho mayor y con mucho menos apegado a las normas actuales.

“Estos días han sido muy dolorosos para la comunidad y para nosotros. Rescatar estos cuerpos fue sumamente doloroso. Estos son accidentes que no tienen por qué presentarse. Si la gente se preocupara para tomar las medidas mínimas de seguridad la situación fuera distinta. Hay una gran cantidad de embarcaciones que no están registradas y son estas las que precisamente no cumplen con el reglamento”, explicó Melo.

Otra de las reglas que se violó, según Mintransporte, fue el parágrafo 5 del artículo 48 de la ley 1242 de 2008, donde se establece que no está permitido el embarque de pasajeros o tripulantes en estado de embriaguez, ni el consumo de bebidas embriagantes o de sustancias alucinógenas a lo largo del trayecto. Según autoridades y testigos, algunos de los pasajeros venían de las fiestas Patronales de Coyongal, donde algunos ingirieron bebidas alcohólicas.

Sin duda, la no atención de las normas fluviales sería el gran motivador de la tragedia, pero igualmente la falta de previsión y control frente a la realización de unas fiestas populares donde se conocía la realización de unas fiestas de toros que no reunía las mínimas condiciones para ser realizadas, y donde varios de los presentes provenían de laderas ribereñas y por lo tanto el transporte fluvial iba a tener movimiento, falto también la previsión de la autoridad municipal.

Un tema social

El hecho de que los residentes de San Sebastián de Buenavista, Coyongal o cualquier otro pequeño pueblo ribereño naveguen sin importar las medidas de seguridad fluviales tiene su razón de ser, a pesar de no ser justificable.

La mayoría de los pasajeros son pescadores pobres, madres cabezas de hogar o niños de zonas de muy difícil acceso, alejadas de las grandes urbes y donde la única forma de movilizarse de un lado a otro es a través de estas pequeñas embarcaciones, que son manejadas por lugareños conocidos y que cobran sumas pequeñas de dinero para la movilización. Es algo cotidiano y a lo que están acostumbrados los involucrados.

En muchos sitios no hay puertos oficiales ni mucho menos rutas oficialmente registradas.

 “Es difícil por dos motivos. El primero es que nuestro batallón tiene 1.403 kilómetros de responsabilidad fluvial. Disponer los medios sobre ese territorio nos obliga a tomar control sobre ciertos puntos que nos facilita la operación en contra de varios frentes (minería ilegal o grupos armados), pero evidentemente es imposible cubrir cada kilómetro del río.  Aparte de esto, las comunidades no cuentan con la infraestructura ideal. Hay embarcaderos en las cabeceras municipales, pero en los corregimientos no los hay por costos, porque la profundidad suele variar mucho y las condiciones propias de las comunidad limitan mucho”, concluyó Melo.

Los fallecidos fueron identificados como Carolina Castro Muñoz, de 4 años; Yomadis Castro Muñoz, de 8; Solangie Guzmán Retamoza, de 10; Dioselin Muñoz Guerra, de 10, y Marcela Muñoz Guerra, de 13. Las cinco menores son miembros de una misma familia. El otro fallecido es Vinson Barranco, de 23 años, quien estudiaba  en la sede del Sena en Barranquilla.

Con texto de https://www.elheraldo.co/bolivar/que-ocasiono-la-tragedia-fluvial-en-magangue-887264

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