Lunes 11 Diciembre 2017

Se agudiza hacinamiento en el Centro Penitenciario de Camilo Torres

La situación que enfrenta la población carcelaria de Colombia va de mal en peor. Al menos existen tres penitenciarias que están en riesgo de colapsar como consecuencia de las difíciles condiciones de hacinamiento.

El panorama no es diferente en el Centro Penitenciario y Carcelario de Camilo Torres, en el municipio de Magangué. El penal es considerado uno de los más hacinados del país. Su sobrepoblación es del 200 por ciento y por si fuera poco, carece de los servicios básicos y no cuenta con médicos que se encarguen del cuidado de los reclusos.

La capacidad es de 52 internos, sin embargo en estos momentos son 210 las personas allí recluidas, que en su mayoría están en calidad de sindicados, pese a que la prisión solo debería albergar a los condenados.

En una celda para cuatro reclusos están durmiendo seis internos, en colchonetas, y algunos con menos fortuna, deben dormir en los baños y aulas de clase.

Internos envían carta

Las personas que en estos momentos permanecen privadas de la libertad en esa cárcel, enviaron una misiva a este medio de comunicación.

En esa carta los internos solicitan el apoyo del alcalde de Magangué, Pedro Alí Alí, aduciendo que las difíciles condiciones de hacinamiento han provocado el contagio de enfermedades cutáneas, respiratorias y estomacales.

De igual manera, señalan que las audiencias se están aplazando porque al parecer, el Inpec de Magangué no cuenta con el combustible necesario para trasladar a los reclusos requeridos por los juzgados de Cartagena, Mompox y este municipio.

El hacinamiento no es el único problema

El hacinamiento, sin embargo, no es el único problema de los centros carcelarios. La Contraloría General de la República entregó un informe sobre la visita que hizo a 29 de ellos en el país, y el diagnóstico fue preocupante.

No se separan a los presos sindicados de quienes están condenados, porque las infraestructuras no lo permiten, y tampoco hay espacios acondicionados para visitas conyugales. Ambos son derechos de quienes están privados de la libertad.

Los servicios de salud y de alimentación son precarios. Se presentan represamientos y aplazamientos de procedimientos, así como deficiencias en provisión de medicamentos. Y para alimentarse, los internos deben acomodarse en el piso, pues no hay áreas de comedor.

La posibilidad de promover programas de resocialización es limitada, ya que la cantidad de personas no permite encontrar lugares adecuados. Y, finalmente, varias estructuras están en riesgo de colapsar.

viaradio

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