Miércoles 23 Agosto 2017

Singapur, el pequeño país convertido en una potencia económica, conozca su historia

Sorprende ver cómo un pequeño país de apenas 700 kilómetros cuadrados, con pocos recursos naturales y que hace no muchos años era prácticamente pobre se ha convertido en el país más rico del mundo en apenas cinco décadas.

Singapur ocupa actualmente primeros puestos en las naciones más ricas por PIB per cápita, por delante de Noruega, Estados Unidos, Hong Kong o Suiza. Informes prevén que en 2050 Singapur seguirá encabezando la lista de los países con mayor renta.

La ciudad-estado, situada en el archipiélago malasio, lidera este ranking y otros muchos relacionados con la competitividad, la investigación y la eficiencia en el trabajo. El éxito y desarrollo de Singapur pasa por un mercado libre conseguido a base de años de políticas muy hábiles para atraer la inversión extranjera.

La historia del país es relativamente moderna. En 1819 el británico Stamford Raffles fundó un asentamiento en el sitio donde actualmente se encuentra Singapur. Durante la Segunda Guerra Mundial la isla cae bajo dominio del Imperio Japonés. Se unió a la Federación de Malasia en 1963, pero se separó 2 años más tarde y se convirtió en independiente el 9 de agosto de 1965. Ésta última fecha es considerada actualmente como el día nacional de su independencia. Es a partir de ese momento cuando comienza la historia del modelo Singapur, alabado y envidiado por muchos otros países.

¿Cómo lo han hecho?

Singapur tiene un sistema democrático algo peculiar ya que, de facto, sólo opera un partido y, pese a ser considerada una de las economías más libres y competitivas del mundo, su férrea política se asemeja más a una dictadura que a una democracia. Sin embargo, la ciudad de los leones (es como se traduce Singapur) ha pasado, en apenas unas décadas, de ser un pequeño núcleo poblacional poco industrializado al país con la mayor riqueza per cápita del mundo.

En 1961 se creó la Junta de Desarrollo Económico de Singapur para formular y aplicar las estrategias económicas nacionales, centrándose sobre todo en el sector de la industria secundaria. Se construyeron multitud de polígonos industriales con el fin de acelerar el proceso de industrialización del país. El tigre asiático también atrajo grandes compañías petroleras, como Shell, que establecieron refinerías en el país. En los 70 ya era uno de los tres mayores centros de refinado del mundo. Durante las décadas de los setenta y ochenta, el pragmatismo y estabilidad de su gobierno permitió consolidar el turismo, las infraestructuras de comunicación y los sectores petroquímico y naval.

Es considerado por muchos el paradigma del libre mercado. Siendo la fuerte protección de los derechos de propiedad, la seguridad jurídica, el efectivo cumplimiento de las leyes contra la corrupción, entre otros, los fundamentos que han llevado al país asiático a liderar todos los ranking. Singapur es el segundo en la lista de libertad económica elaborada por Heritage Foundation, por detrás de Hong Kong. El Producto Interior Bruto de Singapur es de 291.900 millones de dólares, de los que el Estado ta sólo gasta, aproximadamente, un 15%.

Otro de los factores que hace que su economía sea envidiable son las fuertes medidas que impone su Gobierno contra la corrupción, generando un clima de seguridad jurídica, tanto para el inversor extranjero como para el nacional, lo cual ha revitalizado en gran medida su economía. Singapur es líder en esta materia, haciendo muy atractivo y seguro hacer negocios en el país. De hecho, saca la máxima puntuación del índice internacional Doing Bussines, que elabora el Banco Mundial, en grado de transparencia. Con estas garantías, la protección a los inversores es total y clave para poder generar un crecimiento sostenido. Por ejemplo, la corrupción entre funcionarios está fuertemente penada con cárcel y confiscación del salario.

Facilidad para hacer negocios

Pese a todo lo dicho anteriormente, el plato fuerte que ha hecho que Singapur en apenas cincuenta años se haya convertido en líder en prosperidad económica y libre mercado son las facilidades para crear una empresa. Establecer una empresa lleva sólo tres días y los procedimientos son extremadamente ágiles, lo que ha atraído durante estos años la localización de filiales de grandes multinacionales en su territorio. El número total de procedimientos para incribir una sociedad se limita a tres. No existe un salario mínimo establecido por ley, aunque los ajustes salariales se guían por el Consejo Nacional de Salarios. Según el índice que Doing Bussines, Singapur es el primer país en cuanto a las facilidades para hacer y desarrollar empresas.

Posee una cualificada mano de obra fruto de muchos años de obsesión e inversión en una educación de calidad (que es considerada de las mejores del mundo), que hace que la tasa de desempleo sea de apenas el 2%. No obstante, la Comisión de Empleo determina las condiciones laborales mínimas para los empleados que ganan hasta 1.600 $ mensuales (máximo de 44 horas laborales semanales, las vacaciones mínimas anuales para el primer año de servicio de hasta 7 días). Estas facilidades han convertido a la isla asiática en uno de los mercados más abiertos al exterior, lo que ha facilitado que más de 7.000 multinacionales hayan instalado allí sus sedes.

Por sectores, el de servicios representa un 64% del PIB y proporciona el 71% del total del empleo, mientras que el industrial representa el 22% y está dominado por los productos electrónicos, seguido de la industria petrolera, química y biomédica. De hecho , se ha convertido en líder mundial en industria biomédica.

Baja presión fiscal

El impuesto sobre la renta es de los más bajos del mundo. Se trata de un tributo progresivo que oscila entre el 0% (para rentas de hasta 20.000 $) y el 20% (para más de 320.000$). Además, no hay imposición sobre las ganancias del capital o sobre las herencias. Los objetivos de la tributación son diferentes para residentes y no residentes.

En cuanto al Impuesto de Sociedades, el tipo normal es del 18%, pero es posible adherirse a grandes exenciones que van desde el 50% al 100% en empresas nuevas, ya que es primordial para el gobierno de Singapur fomentar al máximo el emprendimiento y resultar atractivos al exterior. En cuanto a la imposición indirecta, el tipo general de los impuestos apenas es del 7%. En total, la presión fiscal se aproxima a tan sólo el 14% del PIB.

La educación, la base

Uno de los principales logros del país asiático, base de su próspera economía, es la educación, de hecho es referente mundial de calidad educativa gracias, entre otras cosas, a Lee Kuan Yew, quien desde 1959 (antes de la independencia de la Federación Malaya) y hasta 1990 amasó todo el poder singapurense y fue modelando el sistema tal cual es en la actualidad.

Yew estableció el inglés como la lengua oficial (aunque hay cuatro lenguas oficiales coexistiendo simultáneamente) y es, por tanto, la lengua utilizada en la enseñanza. Todos los ciudadanos están obligados a asistir a escuelas estatales hasta el sexto nivel de la educación primaria (12 años).

El Gobierno-partido político People’s Action Party es el principal proveedor de educación infantil y los niveles académicos son establecidos por el Ministerio de Educación. Los alumnos están en constante evaluación y el profesor desarrolla un papel principal en la sociedad. De hecho, la remuneración de los profesores es similar a la de científicos e investigadores. El estado destina el 3,1% del PIB a la educación de sus ciudadanos.

Intervención pública limitada

Pero Singapur no está exenta de contradicciones. Pese a ser una de las economías más libres del planeta, la intervención del Estado es férrea en ciertos ámbitos, aunque ésta se limita a la gestión de infraesructuras, transporte y vivienda. Aunque, eso sí, el Gobierno no suele gastar más de lo que ingresa, ya que el país cuenta con exigentes leyes para limitar el endeudamiento público.

A quien se le debe

Un político con una visión estratégica y un pragmatismo implacable: Lee Kuan Yew transformó a un país que era una pequeña isla con pocos recursos naturales, a un modelo de éxito económico y prosperidad.

Lee Kuan Yew, que a los 91 años, fue durante más de 30 años primer ministro de Singapur.

Logró canalizar con éxito las energías de los singapurenses y creó lo que a menudo se ha descrito como un auténtico milagro económico, una mezcla de capitalismo privado e intervención del Estado.

Lee forjó un Singapur próspero, moderno, eficiente y prácticamente libre de la lacra de la corrupción, lo que hizo que los inversores extranjeros acudieran al país.

Sin embargo, mientras era admirado por sus éxitos económicos, muchos expresaron preocupación por su historial de derechos humanos.

"Harry Lee"

Lee Yuan Yew nació el 16 de septiembre de 1923, hijo de una tercera generación de inmigrantes chinos que se asentaron en Singapur.

Educado con una fuerte influencia británica, su abuelo lo llamó Harry Lee, como en realidad se referían a él durante su infancia.

Lee fue a una escuela inglesa en Singapur, pero sus estudios superiores se vieron interrumpidos por la ocupación japonesa de 1942.

Unos años después se dirigió a Inglaterra, donde cursó estudios de derecho.

Cuando regresó al país, Lee se había convertido en un socialista comprometido y un flamante abogado sindicalista.

Fue entonces cuando comenzó su carrera política.

Reformas económicas

En 1954 fundó el Partido de Acción Popular (PAP) del que fue su primer secretario general.

Ocuparía ese cargo la mayor parte de las siguientes cuatro décadas.

Al frente del Gobierno, Lee condujo a Singapur hacia la independencia, poniendo fin al dominio británico, y, tras una breve federación con Malasia (rota en 1965), el país se convirtió en un Estado autónomo.

Lee diseñó un amplio programa de reformas para sacar a Singapur del "pozo negro de la miseria y la degradación" -como él lo describió- a un Estado industrializado y moderno.

Industria, comercio, finanzas… Fue reinventando el país en esas tres décadas, sentando las bases de una nación que actualmente está entre las mejores en educación, sanidad y competitividad económica.

Lee puso coto a la corrupción, que era un mal endémico en la antigua colonia, y se embarcó en un programa de vivienda de bajo coste y grandes programas de empleo.

También trabajó para limar las asperezas entre los diversos grupos étnicos de la isla y crear una identidad de Singapur única, basada en el multiculturalismo.

Para resumir su gestión económica basta decir que entre 1960 y 1980 el PIB per cápita de Singapur aumentó 15 veces su valor.

Líderes de todo el mundo lo elogiaron en su muerte.

El presidente estadounidense, Barack Obama, lo describió como un "verdadero gigante de la Historia que será recordado por varias generaciones como el padre del Singapur moderno y como uno de los grandes estrategas de los asuntos asiáticos".

El primer ministro británico, David Cameron, consideró que Lee "transformó a Singapur en una de las grandes historias de éxito del mundo moderno".

Y el primer ministro australiano, Tony Abbott, se refirió a "uno de los líderes más significativos de nuestro tiempo".

Control y derechos humanos

Pero al mismo tiempo que crecíó su gestión económica, las sombras del autoritarismo se cernían sobre su gobierno.

Lee mantuvo un férreo control político sobre cada aspecto del Estado, convirtiendo al país en uno de los más regulados del mundo.

Detuvo algunos de sus críticos sin llevarlos a juicio, restringió las informaciones de los medios de comunicación y detuvo a periodistas.

Lee sostenía que en un país en desarrollo algunas libertades tenían que ser sacrificadas y que el concepto occidental de la democracia liberal no podía aplicarse.

Así, los castigos corporales se convirtieron en una parte fundamental del sistema judicial durante su mandato. Más de 40 delitos están penados con este tipo de castigos.

Del mismo modo, intervenía en gran medida en la vida de sus habitantes.

Estableció medidas de planificación familiar, que penalizaban fiscalmente a aquellos que tenían más de dos hijos.

Singapur decía a sus ciudadanos cómo ser corteses, cómo ser menos ruidoso, cuándo debían limpiar el lavabo, y prohibió a sus habitantes hacer grafitis o mascar chicle.

Lee dejó el cargo en 1990, después de ganar nada menos que siete elecciones.

Transformó Singapur y en ese camino se convirtió en el primer ministro que más tiempo ha liderado un país en todo el mundo.

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