Viernes 19 Octubre 2018

Si se tiene un acertado criterio es fácil observar que existe en nuestra sociedad un alto grado de apatía social, observable en el poco interés de superación, de motivación y de participación en los proyectos sociales o de construcción de ciudadanía, que tiene mucha gente, entre esas profesionales, dirigentes, instituciones educativas, periodistas, políticos, comerciantes, supuestos líderes, empresarios, una lista larga que la cierro con que recibe toda esa carga… el ciudadano de a pie.

Se comprende que por muchos años esta ha sido una sociedad arropada por la ineficacia publica que generó una insatisfacción y una antipática actitud hacia su alrededor, se fue constriñendo a un diario vivir como único modo de vida, sin un orden ni autoridad, sin un modelo, sin una hoja de ruta, sin una visión de ciudad, sin un liderazgo, sin una agenda, sin una identidad, sin parámetros de eficiencia ni de eficacia, producto de lo que ya habitualmente hemos venido hablando y que no es necesario volver a escribir. Sumado todo ello, a que hoy día existe un ambiente cargado de elementos que alimentan a una sociedad cargada de individualismo y poco esfuerzo mental, un coctel para sentir que es casi comprensible esa actitud de apatía social que se respira en muchos sectores de nuestra ciudad.

Y cuando hablo de apatía es la falta de emoción, de motivación o de entusiasmo por los acontecimientos públicos, da la sensación de que las cosas pasan por inercia. Es la indiferencia, la desidia, y el individualismo el producto final de personas vencidas por su pasado inmediato, o sencillamente le da igual lo que pueda o no ocurrir en su alrededor.

Por ello e insisto, que me agrada y aplaudo los proyectos de la administración que conllevan la reacción y movilización ciudadana, o de otros grupos y entidades que proponen acciones que proyecten una sociedad diferente, claro, las propuestas que propongan el cambio sostenible a esa dinámica social; no las labores de contratistas o de interés particulares tras unos pesos o limitados en tiempo, espacio y voluntad para proponer algo que genere impacto, solo reducidos a sus dos pasos de acción.

La reacción en cadena que debe promoverse no parte de un discurso populista o de promesas politiqueras, debe proponerse a partir de una ecuación simple que genere esos espacios perdidos en el tiempo oscuro de la reciente historia magangueleña, para mí la fórmula para luchar contra esta apatía se basa en cuatro elementos que toda acción social o pública debe contener: 1) Participación, 2) Metas y logros, 3) Mostrar el camino y 4) Ejemplo.

Fácil de decir, como que todo el mundo lo sabe ya, o lo sabía antes de leer esto, pero difícil actuar, porque también tenemos un poco pegado algo de esa apatía social, entonces somos nosotros también los primeros llamados a despertar y motivarnos.

No podemos solo alimentarnos del discurso o de una ceguera del que sabe y no actúa, o de la retórica política que soluciona todo, pero no soluciona nada, o a los que les guita el caos y la división como formula; es parte del mismo juego que nos ha llevado a esa sensación de apatía social.

La invitación es para sentir que las cosas puedan cambiar drásticamente, apostándole a que podemos aportar y sumar, creo que en Magangué se respira un ambiente con tufo a iniciar un nuevo proceso, ahora es cambiar de chip y empezar a realizar lo nuestro, las condiciones están dadas, despierta y anímate.

viaradio

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