La Cuarta Via

La consigna de Vargas Lleras

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle.

Evitar a toda costa, que la reforma al sistema de salud, acabe con las EPS. Muy preocupado se ha mostrado este columnista de El Tiempo, en sus escritos dominicales, referidos al tema de la gestión del servicio público de salud, bajo el esquema, que actualmente opera en Colombia. Además de comentarista semanal, Vargas Lleras, ostenta diploma de ex Presidente de la República, ex Ministro, ex Senador y genéricamente, dirigente y líder político. Además, ostentador, de un muy visible ropaje de vocero del gran capital. Es decir, lo social, le patea.

Ciertamente, que la Ministra de Salud, Carolina Corcho, ha soltado unos petardos alarmantes para los capitalistas inversores, en las EPS.; que las desprestigian, dice Vargas Lleras. No señor, estas entidades, están desprestigiadas por sí solas. Y que busca desfinanciarlas, para que quiebren y así, en crisis, acabarlas, remata el ex. Ellas, EPS., afirman estar desfinanciadas, desde hace rato y así, justifican las moras en sus pagos y negativas de servicios. No es cierto, lo de rebaja del presupuesto. Ya, eso fue desmentido.

Por esto, desfinanciación, abundan sentencias de tutelas, ordenando procedimientos y entregas de medicamentos. ¿Qué más desprestigio, que el consignado en las motivaciones de tales providencias judiciales? Léalas, doctor Vargas. ¿Cuántas EPS, han desaparecido del panorama operativo, con un inmenso pasivo en deuda morosa, que le dejan al Estado, para que se entretenga, buscándole solución al conflicto con las IPS., afectadas por los no pagos?

Claro, que, no compartimos el radicalismo de la Ministra, de un cambio abrupto total. Ojo. Los males del sistema actual, son congénitos, vienen de la improvisación con la cual se montó y puso en ejecución. Se pasó de un modelo de prestación a otro distinto, cambio sustancial, en nada menos, que cobertura. O sea, número de personas, a quienes se les hizo parte o actores del sistema. Se les llamó, usuarios o clientes.

Es decir, hubo un crecimiento súbito de la demanda -usuarios y pacientes nuevos- encasillados como clientes, sin que hubiese crecimiento en la estructura de oferta o dotación instalada, ni en el recurso de talento humano en salud, porque el sistema, entró en ejecución, de la noche a la mañana. No le dieron tiempo de adecuación. Y lógico, surgieron traspiés y contratiempos y aquellos nefastos “paseos de la muerte”.

También se equivoca Vargas Lleras, al comparar lo de hoy, con lo del Seguro Social de ayer. El Instituto de los Seguros Sociales, era un prestador gigantesco de servicios de salud, que, a la vez, hacía las veces de aseguradora, o de entidad prestadora de salud, EPS., actual. Lo de hogaño, es simplemente mejor, porque, en aquellos tiempos, la salud se ofrecía y se aseguraba, sólo, para los trabajadores dependientes, del sector privado.

El sector público, contaba con sus múltiples cajas de previsión social nacional y las territoriales; todas, descentralizadas. En el Seguro Social, el servicio, se extendía al grupo familiar. En las tales cajas, sólo se amparaba el derecho, al trabajador o empleado. Otro segmento de población, particulares, con capacidad económica de pago, contaban con su mercado de salud específico: clínicas u hospitales privados.

El trabajador independiente, carecía de obligación de ingresar al sistema de seguridad social del ISS., imperante entonces. El Sistema de la ley 100, hay que reconocerlo, universalizó el servicio. Lo hizo único para todos los estratos, a través de sus dos -inicialmente, fueron tres- modos de afiliación: régimen contributivo y régimen subsidiado. El de vinculados, desapareció.

Ministra, nosotros creemos que la salud, necesita un cambio, pero, para mejorar, no para empeorar. Y de esto, está convencida, Colombia entera. Y ahí, la preocupación es válida. Por lo tanto, no es conveniente, tanta declaración extrema, hay que guardar prudencia. Y que lo que se plantee, tenga asidero en la realidad, que se muestre como tópico cierto, en la objetividad de la cotidianidad.

A vuelo de pájaro: En las ciudades menos que intermedias, la población rural y la mayoría de la urbana, es, prácticamente, que régimen subsidiado. Y de ahí, para atención en, siquiera, segundo nivel, salen en ambulancia, para las capitales departamentales, hablamos de Costa Caribe. Luego de la atención y de la hospitalización, la dada de alta, vaya, urgencia seria. ¿Cómo viajan de regreso, paciente y acompañante?

Comprendemos, que los magnates y voceros del gran capital, anden “cagaos” con los anuncios de la Ministra. Pero hay que aclarar. Esa ofuscación, no es por la calidad del servicio, que mejore o que empeore; a aquellos, esto, los tiene sin cuidado. El gran problema para las EPS., y el capital que las respalda, es que se les acabe el negocio. Y peor, que se acabe el escenario de la corrupción.

Así que Ministra Corcho, el reto es grande. El corcho sirve para tapar. Usted tiene la misión de destapar y de cambiar para mejorar.

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