La Cuarta Via

La Magangueleñidad es lo que nos inspira, historias para aplaudir, pero también para visionar   

En la Cuarta Vía

Por Joseph Roenes Galvis

En esta celebración de los 246 años de refundación de Magangué se vieron destacadas actividades programadas entre el Centro de Historia Villa de Magangué, medios de comunicación y otras por la alcaldía de Magangué.

No es de mi agrado entrar en cualquier discusión sobre lo que debe repercutir este tipo de homenajes a la ciudad, porque siento que confundiría las cosas, pronto escribiré sobre esto, ahora destaco dos historias de familias que han logrado aportar a través de los años su propia historia en el municipio y aun siguen escribiendo esta historia con las nuevas generaciones, entendiendo además que se vuelven un referente no solo de la historia sino del desarrollo socio económico de Magangué.

Acertada la decisión del Centro de Historia de homenajear estos aportes, seguramente lo harán en próximos años con otras familias y nombres de personas que han nutrido el legado de una Magangué que queremos recuperar, en el sentido de liderazgo y protagonismo regional, ellos han escrito su historia, hoy hay que visionar sobre estos legados para también lograr volver a construir la Magangué que queremos.    

Un legado que se mantiene por generaciones

Un sector que se destaca en el desarrollo de Magangue ha sido sin duda el sector arrocero, y entre esas páginas doradas aparece la familia Gutiérrez Iannuzzi, toda una tradición con su aporte excelso a la industria arrocera del municipio, una tradición que data de 61 años en esta labor del procesamiento del arroz.

Se recuerda a los patriarcas Pedro Gutiérrez Orduz y Carmelo Iannuzzi Coccaro, quienes además se vincularon a la vida pública, económica y comercial del municipio.

La llegada del apellido a este municipio se dio por el lado de Tacaloa donde los Iannuzzi Coccaro se establecieron, hablamos en la década de los 30, en la siguiente década decidieron trasladarse a la ciudad, e iniciaron su recorrido, un legado que ha aportado significativamente no solo en el sector sino que además siguen escribiendo las páginas de la historia de Magangué

Esa empresa fundada, la denominada Arrocera Cauca, arrancó su historia el 24 de septiembre de 1961, hoy día esa labor ha seguido en manos de sus descendientes, siendo además una de las arroceras con mayor inversión en nuevas tecnologías para la transformación del procesamiento arrocero.

Hoy esta empresa manejada por la tercera generación se considera que es una de las empresas que lidera el desarrollo agroindustrial de Magangué, trabajan no solo en el secamiento y procesamiento del arroz sino además en el aprovechamiento del mismo y sus derivados, como es la cascarilla, procesándola hacia otros mercados.  

Un navegante que escribió su historia

Otro de los homenajeados fue el “Capi” Viloria, Guillermo Viloria Goez de 94 años de edad y 72 años en la navegación fluvial comercial con 5 lanchas, un gratificante reconocimiento a su labor que también sumo a la historia de Magangué como gran puerto comercial del cauce de los ríos.

Significativamente sus valiosos aportes deben considerarse más allá de sus labores propias, deben resignificar la visión que Magangué nuevamente debe escribir, y es mirar el procesamiento del arroz y su gran rio Grande de la Magdalena como puntos ejes en su recuperación, son historias que deben inspirar.

El siguiente es el escrito del docente historiador Eligio Baldovino Rodríguez titulado “Homenaje a un icono de la navegación en Magangué”.

Una historia viviente que hizo parte constructiva del Siglo de Oro que vivió Magangué entre 1.860 y 1.961.

Don Guillermo Segundo Viloria Goes nació el 14 de abril de 1.932 en Jegua un corregimiento de la Villa de Ban Benito. Llegó a Magangué en 1.945, inció estudios de primaria en la escuela Caldas del Don Joaquín Clemente Meza Meza.

A temprana edad incoó su actividad como navegante viajando con un hermano hacia Ayapel. La embarcación en la que se inició como navegante fue el YATE OMAR, en el que viajaba semanalmente hacia Ayapel, tocando puertos de la Villa de San Benito, San Marco y Caimito. Estas localidades para la época pertenecían al departamento de Bolívar, hoy son parte geográfica del departamento de Sucre.

Hacia los años 55 se asoció con un navegante santandereano en la lancha SANTA INÉS de propiedad de Antonio Angarita, viajaban en la ruta Magangué Ayapel y puertos intermedios.

Otra embarcación donde estuvo navegando fue la lancha La COSTEÑITA, hacia Barrancabermeja, en la que transportaban pasajeros y mercancías varias. En la lancha la SOBERANA de Pablo Galvis y Manuel Vanegas trabajó por alguna temporada en la ruta Magangué Guaranda por los ríos Magdalena y Cauca.

Posteriormente se asocia con un cuñado y adquiere la lancha LA GLORIA en

1.960, lancha que era de Carlos Tejada. En 1.962 en asocio con un cuñado adquiere el YATE SUCRE, que era propiedad del señor Zenón Pedraza, cubría la ruta Magangué Guaranda con dos viajes semanales. El Yate Sucre todavía surca las aguas del Gran Yuma. Su actividad como navegante la desarrolló hasta el año 1.972.

Don Guillermo nos comentó que la navegación en el rio San Jorge en lanchas ya no existe, en su reemplazo se utilizan las Chalupas, y Motocanoas. Uno de los factores fue la apertura de las carreteras de Guaranda a San Marcos.

Los remolcadores POILA y el SAN RAFAEL fueron de su propiedad, en ellos transportaban más que todo ganado.

Don Guillermo nos describió como eran los barcos a vapor que llegaban al puerto de Magangué, como el David Arango, la llegada de esos vapores eran momentos de alegría porque en ellos llegaban turistas que compraban mercancías en este puerto. Era un acontecimiento, anunciaban su llegada desde los primeros corregimientos de Magangué, cuando venían del norte. A lo lejos se acuchaban sus pitos y más próximos su música que anunciaban la llegada de pasajeros, que sin hablar el mismo idioma se entendían en la actividad comercial.

Casado felizmente con doña Ángela Alandete, el 15 de febrero de 1959 de cuya unión nacieron Guillermo (fallecido) y José Luis, del cual tiene 7 nietos y nueve bisnietos.

El Capi Viloria como gustosamente lo llamamos, deja un mensaje hoy: No dejen decaer la Navegación en los ríos Magdalena, Cauca y san Jorge. A sus 84 años goza de buena salud en su residencia de la calle Medellín, donde recibió al presidente del Centro de Historia Villa de Magangué y a su secretario Martin Baldovino para contarnos, esta historia no contada, para seguir navegando en Ríos de Historias.

El presente documento hará parte del Archivo Histórico que pretendemos dejar como huellas de nuestro transito terrenal, como misión de la Corporación Centro de Historia Villa de Magangué. Octubre 28 de 2.022

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