La Cuarta Via

¡Lo que se propone en campaña queda solo en campaña!

En la Cuarta Vía

Por: Álvaro Arrauth Guerra

Por estos días empiezan a arreciar sus actividades las precampañas para lograr obtener los avales por X o Y partido, vemos como se inicia una “guerra sucia”, como es tradicional, entre los precandidatos a los distintos cargos de elección popular y en especial para los cargos de mayor importancia como lo son las gobernaciones y alcaldías a nivel nacional.

Históricamente hemos visto como por los intereses particulares de los que en otrora fuesen amigos y compinches hoy se disputan agresivamente los avales de sus partidos preferidos. Pero, tampoco es novedoso ver como después de definirse los ganadores a los distintos cargos de elección popular se reorientan los intereses de los ganadores y perdedores y se embarcan en una “alianza estratégica” para gobernar sin mayores contratiempos.

Lo que no cambia a través del tiempo es la importancia de los electores. El pueblo con el poder que le asiste en el “sistema democrático” existente en Colombia, es importante en las precampañas, campañas y cuando se cumple con el mandato constitucional, vuelve el pueblo a su triste realidad “ver como sus elegidos toman decisiones sobre sus vidas sin que implique necesariamente un mejoramiento implícito de quienes sometidos al imperio del sistema impuesto ven como pasa el tiempo y no mejora su situación cotidiana”. Las acciones proselitistas de los precandidatos y candidatos ensalzan con mentiras, dádivas y falsas promesas, a los dueños del voto y quienes por constitución y sistema impuesto son los que presuntamente gobiernan.

Falsamente se ha dicho y se ha definido por muchos siglos el término “democracia” desde su aparición en el mundo Ateniense (Griegos) alrededor del año 508 AC.  Etimológicamente la palabra democracia proviene de los vocablos griegos: demos: pueblo y krátos: gobierno, es decir, democracia en principio implica o corresponde al Gobierno del Pueblo. La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Abraham Lincoln.

El pueblo poderoso que ostenta el gobierno en nuestra imperfecta y apreciada democracia, irónicamente es quien sufre necesidades de toda índole y experimenta en muchos casos la miseria extrema, situación que paradójicamente desdice y desvirtúa los preceptos del sistema democrático. La definición corta de democracia no puede estar más alejado de la realidad paradójica que implican los gobiernos históricos sin mayores resultados, donde el gobernante se lucra de la posición confiada y el pueblo padece toda clase de necesidades y aun así le toca financiar, sostener y alcahuetear el ejercicio insensato e injusto de sus elegidos. “El pueblo sólo es soberano el día de las elecciones.” CASTELAO.

El pueblo en su “gobierno del pueblo” no ha recibido históricamente de sus elegidos y/o representantes el trato que merecen y es así que los gobiernos, congresistas y demás miembros del estado no han querido implementar medidas estructurales y contundentes contra la miseria y la pobreza de cara a las realidades financieras del país.

Encontramos una constante generalizada en casi todo el territorio nacional y tiene que ver con el estado socioeconómico de muchos nacionales por la pobreza que experimentan y que impactan por las deficiencias en el acceso a: salud, educación, empleo, entre otras, que se agravan cada vez más si consideramos en crecimiento poblacional y las migraciones de otras latitudes y en especial desde el país hermano de Venezuela, gracias a la indolencia de la dictadura socialista que actualmente exporta en Suramérica  miseria, enfermedad y agudiza el desempleo y la seguridad ciudadana en Colombia.

Ante la situación descrita, el accionar del estado se queda corto y en vez de establecer medidas contundentes y democráticas para controlar el crecimiento poblacional de los nacionales como medida transitoria para mitigar la deficiencia y rezago en materia de salud, educación, empleo, infraestructura, entre otras, se ven más abiertos a que el crecimiento desordenado de la población se perpetúe en el territorio nacional lo que implica el colapso o agravamiento de los servicios sociales y el empleo en Colombia.

Los aspirantes a cargos de elección popular vienen manejando por lo menos dos discursos: el de candidato y el de elegido. El primero, de candidato, consiste en una propuesta superficial vana y populista diciéndole al pueblo desprevenido lo que quieren escuchar “Todo gratis, mejoramiento de todo, más educación, más salud, más trabajo, más y mejores servicios públicos, menos impuestos, más seguridad, más infraestructura, etc.”. Extrañamente cuando son elegidos, se posesionan y formulan el plan de desarrollo respectivo “Todo Cambia”, el discurso y la herramienta de planificación de corto plazo cambia y ahora si van a visualizar por vez primera la realidad financiera del ente territorial y entonces, se “planifica” sobre los tristes ingresos territoriales. En éste contexto, real por demás, vemos nuevamente como el pueblo, el que gobierna en cuerpo ajeno, pierde por enésima vez sus sueños de un mejor presente y futuro, pues lo propuesto con lo que los convencieron, la mejor “Propuesta De Campaña”, cambió sustancialmente pues no van a mejorar y por el contrario con cada gobierno el pueblo es cada vez más agobiado por sus necesidades históricas e incremento de impuestos. Así las cosas, la famosa “democracia” en la que vivimos sometidos no representa ninguna garantía para el pueblo y por el contrario se asemeja y se sufre como una esclavitud transformada, mejorada, disimulada burdamente que nos exprime día tras día con la complicidad del mismo pueblo.

El pueblo apto para votar en un porcentaje superior al 50% no acude a las urnas por sobradas razones ya mencionadas superficialmente en éste escrito, y por ello los mismos de siempre y en cuerpo ajeno ostentan y ostentarán el poder por la falta de empoderamiento del ciudadano que se ha resignado a ser sometido por los mandatarios que otros les imponen. Este es un mal de las democracias débiles donde el pueblo no hace valer sus derechos y deja que otros decidan por ellos siendo inconscientes que eso les perjudica y los somete a una vida miserable a espalda de la realidad política de su entorno. “Un ciudadano de América cruzará el océano para luchar por la democracia, pero no cruza la calle para votar en una elección nacional.” BILL VAUGHAN.

Por otro lado, la constitución establece medidas de participación ciudadana para controlar y remover los mandatarios que no cumplan sus propuestas, medidas engorrosas por demás, son de muy difícil ejecución pues las reglamentaciones son demasiada tediosas y exigentes para ahora si intentar cumplir la “voluntad del pueblo”.

El pueblo requiere que las “propuestas de campaña” sean plasmadas en su totalidad de manera viable y sostenible en el Discurso Público, Programa de Gobierno y por su puesto en el Plan de Desarrollo respectivo de tal forma que exista la coherencia, seriedad y cumplimiento que el pueblo demanda.

Por todo lo anteriormente expuesto, se les hace un llamado respetuoso a todos los habitantes del municipio, el departamento y del país, mayores de edad y que de manera masiva, se motiven a ejercer el acto más sublime del ciudadano en una democracia como lo es el derecho y deber de salir a “votar” en las próximas elecciones del 27 de octubre y seleccionar el candidato de sus preferencias, el de las mejores y acertadas propuestas, que conduzcan a nuestros territorios hacia un desarrollo sostenible que se perciba desde todas las comunidades. A los precandidatos y posibles candidatos, se les solicita el favor de construir propuestas concretas, estructurales y financiables que permitan sacar al municipio y al departamento del marasmo en que se encuentran.

“A nuestra democracia la nutren minorías insensatas que endiosan el dinero y gracias a que las verdaderas mayorías decidieron hacerse a un lado y dejar su futuro y el de sus hijos en las manos de los mandatarios impuestos, la causa democrática no opera realmente.” ARAG-2019.

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