La Cuarta Via

Magangué cumple19 de años de estar certificado en educación. ¿Qué ha pasado y lo que debería pasar?

En la Cuarta Vía

El 1 de enero de 2004 empezó la certificación en el municipio de Magangué, el municipio cumplió con los requisitos que exigía la ley, partiendo que tenía una población de más de cien mil habitantes y había logrado solventar las dificultades para lograrlo. Después de 19 años, a cumplir en el 2023, echamos lápiz de lo que ha sucedido con este proceso, hay grandes logros para reconocer, pero también gruesas deficiencias que hacen de la certificación una medicina que aun tiene un sabor agridulce para la comunidad.  

Hoy el tema vuelve a estar en primer plano gracias a la propuesta del gobierno de Gustavo Petro de fortalecer la educación, y uno de esos puntos es buscar mayor descentralización de los entes territoriales. Se busca precisamente que a través del Plan de Desarrollo se presenten propuestas concretas para lograr este objetivo, un débete sectorial que debe diagnosticar, analizar y proponer el modelo de cambio que necesita la educación, es por eso que el fortalecimiento institucional, la gestión y los modelos aplicados necesitan una revisión puntual para no seguir cometiendo errores.

Gracias a una mesa de trabajo organizada por Bernardo Ramírez del Valle con exsecretarios y funcionarios de educación del municipio pudimos tener una visión de lo que ha pasado en estos 19 años de certificación, en los temas puntuales de cobertura, calidad, pertinencia y eficiencia educativa pero también fallos y notorios errores por los cuales no podemos celebrar como quisiéramos.  

En términos generales el proceso de certificación ha sido muy positivo para Magangué, en materia de manejo de recursos, tramites directos, impacto económico, modernización de la secretaria y un recurso humado que se ha especializado y ha dado el mayor esfuerzo, que tropieza muchas veces con la poca visión, voluntad política, falta de reconocimiento y una alta politización que han utilizado los diferentes gobiernos municipales que han trasegado en estos 19 años.

Esta reunión buscaba conocer los detalles de la certificación en Magangué, único municipio junto a la capital Cartagena que ostentan tal designación en el departamento, como también conocer los elementos para mejorar y definir la propuesta para que los procesos de certificación se extiendan a los municipios con una población mínima de 50 mil habitantes o que tengan las condiciones para demostrar que puedan obtener los beneficios de una certificación.

Precisamente se reconocen logros como la modernización que conllevó la adopción de una planta de cargos definida, además la implementación de sistemas de información, y aunque el inicio fue traumático, por las dificultades para la incorporación de la nómina general de docentes, el aseguramiento de las prestaciones sociales de los educadores, la cancelación oportuna de la  nómina, concretar la plata de funcionarios y fortalecer las áreas administrativas de la secretaria, como adecuar los sistemas y servicios educativos como el programa de alimentación escolar, transporte escolar, bilingüismo, jornada única, programa todos a aprender, etc, el proceso por si solo ha traído más beneficios, el problema es la gestión transparente de esos mismos beneficios.     

Ahora bien, donde puntualmente se ha fallado, cuando se conoce que la implementación del proceso arrancó con una matriz inflada de estudiantes que arrojó otra más inflada de docentes y personal.

Cuando se ha permitido la manipulación de la información y aparecieron los alumnos fantasmas, cuando no se ha calculado bien la planta y no se ha definido el seguimiento claro a unas metas de cobertura real, cuando el proceso de calidad no se ha gestionado a partir de la integralidad de la educación, cuando la contratación de los administrativos se vuelve un problema económico y político, cuando no se prioriza los recursos sobre las necesidades de las instituciones educativas y cuando las bondades de la certificación se nubla por falta de voluntad política, falta de gestión, provisión de vacantes, formación de docentes no reales con lo que se requiere, y cuando el insumo de la percepción ciudadana de la certificación es la politización, la burocratización y la falta de transparencia en la contratación, cuando la discusión de una clara política educativa municipal deja de ser relevante.

La certificación educativa es un gran mérito para seguir apoyando, por supuesto, el turno es para la clase política con sus dirigentes y mandatarios los que deben priorizar superar esas gruesas deficiencias, ceder en sus intereses particulares y visionar la educación como el motor de desarrollo social y económico que necesita Magangué, demostrando que se puede ejercer un cambio con una gestión participativa de frente a la comunidad, mostrando cada año los avances que si se pueden lograr, podemos estar más orgullosos de los educadores, directivos, jóvenes, instituciones, funcionarios, dirigentes, en general de la educación pública en nuestro municipio.      

Un dato final, preocupa el decrecimiento de la población estudiantil, en el 2015 tuvimos un registro de 26100 alumnos y hoy hay 25753 y bajando cada año.    

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