La Cuarta Via

Petro y Roy, equivocadamente cerrados a las listas cerradas

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle

En las épocas de Turbay y Pastrana padre, la corrupción política, estaba en sus justas proporciones. Quien lo creyera; la Constitución del 91, proferida para acabar con ella, no la ha exterminado, por el contrario, la disparó y la sacó de ese marco de justeza, como si fuese del estadio, en jonrón -home run- con bases llenas. La corrupción política, en el ejercicio de elegir a través del voto, vino ínsita, en la Constitución del 91, en la circunscripción nacional.

La nacional; esta es, la “madre sinvergüenchona”, que amamanta las malas prácticas, en materia electoral. En la circunscripción departamental de antes, los jefes sectoriales, iban a Senado, y a Cámara, alguno de sus preferidos. Y de contera, algún aliado. Con este aliado, el Senador, reforzaba su consolidado, pues, recibía la votación que le tributaban las dos Cámaras. Y a su vez, el de Senado, repartía sus sufragantes, entre las dos Cámaras.

Lo principal, era, esa fuente de canje electoral. Después, venían los acuerdos sobre burocracia y contratación para obra pública. Para sustentar la necesidad de la lista cerrada, los Presidentes Petro – Barreras, enarbolan banderas anticlientelismo y anticorrupción. El clientelismo, ya no existe. Antes del 91, éste, era el mecanismo propicio para obtener la preferencia del elector, en las urnas.

El clientelismo, no era corrupción: eran favores, servicios que se alcanzaban del Estado, a través de la mediación de una credencial política. El Estado, no era suficiente, solucionando necesidades comunitarias. Lo hacía, por individualidades, por la gestión u orden, de un jefe político. El Estado nuestro, desde nuestra independencia, marcha retrasado en soluciones a las necesidades sociales. Por eso, ni siquiera llega a ser Estado bienestar. Y esta carencia, justificaba el clientelismo.

El neoliberalismo de Gaviria, eliminó al clientelismo. Lo volvió corrupción. El Estado ha sido recortado funcionalmente. Ya no se puede buscar con la política, la consecución de un puesto de trabajo. La carrera administrativa o los concursos amañados, dejan sin chance, a quien no está nadando en las hediondas aguas de la preferencia corrupta. Además, la gestión o promesa de un empleo, han sido elevadas a delito. Lógico, hay excepciones, en el asunto de los concursos.

Paradoja de Aida Merlano, votó para creación y estreno, la ley de los delitos electorales, y ella, es de las primeras afectadas, con la aplicación selectiva de la misma. La Fiscalía, le cayó al comando de ella, el día de los comicios. Aida estaba enredada, en conflictos pasionales, con hombres de casas políticas y poderosas de la ciudad. El órgano de control, no tuvo motivación, para llegarle a otros comandos de campañas para Senado. ¿Por qué sería? Sólo Aída. Y fuácata. El mameyazo penal, que la convirtió en prófuga de la justicia colombiana y prisionera de la venezolana.

Con el escenario de la circunscripción nacional, la pelea por una curul, es entre 500 militantes, sólo de los partidos tradicionales. Por iniciales: L.C.CR.CD.U.NL. Sin meternos, con los de los no tradicionales: CH.M.A.C.UP.PD., etc., otros 500 inscritos. Con alguna merma en el total de los candidatos, si se dan las coaliciones como lo fue el Pacto Histórico.

En la departamental, clientelismo puro. Y claro, que había compra de votos, pero no en los niveles exorbitantes de hoy. ¿Cómo suceden las cosas en la actualidad? El candidato originario de Nariño, por ejemplo, llega a Municipios de Sucre, en donde no conoce a nadie, no tiene una fórmula para Cámara, y sin embargo, le resultan 50, 100 o más votos. ¿Cómo lo hizo? Todo el mundo en el pueblo, $$$$$abe cómo. 

Para aniquilar esa compra masiva de votos, extingamos la circunscripción nacional. Que ésta, fue ideada para facilitar, en ampliación de la democracia, la llegada de partidos minoritarios al Congreso de la República, perfecto. Volvamos a la departamental. Ahí está, la figura constitucional de la coalición de minorías, que bien puede conformarse, en este plano, tal como se realiza, en el nacional.

El Partido Verde, amenaza con quitar clorofila a reforma política, si se insiste en esa figura de las listas cerradas, Petro y Barreras, han dicho, que esta modalidad de postulación de candidatos, es procedente, por cuanto acaba con la corrupción que genera la lista abierta. No sabemos, cuáles serán las verdaderas razones de esa obstinación, pues, la carreta de anticorrupción, no nos convence.

Lo lamentamos Presidentes -Gobierno y Congreso- no nos identificamos, con la justificación que ustedes enarbolan. En Petro, es idea nueva, no así, en Roy Barreras. Desde hace rato la agita, alegando que, en asambleas internas de las colectividades partidistas, se conforman las listas, sin lugar a clientelismo ni corrupción. ¿Quién lo garantiza?

No estamos de acuerdo, con listas cerradas. Atentan contra la democracia especifica de las organizaciones y los méritos políticos y electorales de los potenciales aspirantes. Ahí tienen el ejemplo práctico, Pacto Histórico, Cámara Atlántico. Una curul regalada. La persona puesta a encabezarla, ningún trabajo social o cívico, registraba en su hoja de vida, para obtener tal distinción. Asimismo, ocurrió con algunos renglones en lista a Senado.

Es de resaltar y quedará para próxima nota, el que no hay en el Pacto Histórico, otro Gustavo Petro. Líder que aglutine. Esto, referido, a la intención de convertir, por ley, al Pacto Histórico, en partido político.

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