La Cuarta Via

¿Qué son las pruebas rápidas para Covid-19? y ¿qué pudo pasar en el primer caso positivo de Magangué, que ahora resultó negativo?

En la Cuarta Vía

Con la noticia de que el primer caso positivo para Covid-19 en Magangué en una segunda muestra haya dado negativo, se ha generado la duda sobre la certeza de las pruebas realizadas. La inquietud recae sobre la forma de recolección, el tratamiento de la prueba y la veracidad de la información que se usa para validar un resultado. En el caso de Magangué, el primer caso había sido diagnosticado para un adulto mayor de 85 años residente del corregimiento de San Sebastián de Buenavista.

Una vez conocido el caso, moradores de la población y quienes conocen la vida de esta persona dudaban de la veracidad del resultado, por cuanto el hombre solo salía a sus consultas de salud a Magangué y no ha tenido contacto con personas llegadas de otras ciudades, muchos vecinos apostaban que el resultado “estaba malo”.   

Por protocolo en caso de que la prueba rápida de detección de anticuerpos resulte positiva, se debe realizar la confirmatoria con RT-PCR, considerada la prueba estándar de oro. Según pudimos conocer estas primeras pruebas rápidas entran en un proceso de validación que dura unos días, donde se busca priorizar la calidad de la prueba y su aplicación.

En el país hay 53 laboratorios autorizados que acompañan al Instituto Nacional de Salud (INS) en la realización de estas pruebas, con el fin de detectar el mayor número de contagios posibles y aislar de manera oportuna a quienes padecen covid-19, acatando así las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero hay quejas por demoras y por mal diagnóstico, según respuestas del Instituto Nacional de Salud, podría darse desde la toma de la muestra hasta el mal entrenamiento de bacteriólogos o la rapidez para dar un resultado,

El debate por la certeza de las pruebas rápidas

Isabel Rodríguez, es una epidemióloga colombiana de la U. de California, San Francisco, que ha estudiado el zika, dengue, chikungunya y ahora enfoca su trabajo en el coronavirus. Conoce muy bien las pruebas de anticuerpos (a veces conocidas como pruebas rápidas).

Dice la profesional que “la mayoría de pruebas rápidas que existen dicen tener una buena especificidad y sensibilidad para pacientes muy graves. En el panfleto de la prueba dice que detecta el 98 % de los pacientes con COVID-19 grave. Pero esto no quiere decir que su sensibilidad sea buena para detectar los asintomáticos. Si usas esa misma prueba en la población general, donde creemos que un 50 % de las infecciones son asintomáticos, no va a funcionar tan bien. Se ha visto que en los asintomáticos que tienen una respuesta inmune, es menos fuerte, tienen menos anticuerpos y, por lo tanto, la sensibilidad de la prueba es mucho menor. Ese es el gran problema: las decenas de pruebas no han sido evaluadas para estudios poblacionales o para leves y asintomáticos. Y como la clave de todo esto es detectar a esos que no llegan al sistema de salud, ahí hay un vacío. Ahí los resultados se vuelven no interpretables”.

Describió que Florian Kramer, que inventó uno de los protocolos para pruebas serológicas, dijo que no creía en esos resultados. Se ha publicado estudios totalmente controversiales.

En una entrevista para el diario El Espectador contesto a estas preguntas:

¿Por qué entonces las usan? ¿Por ignorancia?

Creo que hay muy buena voluntad de generar datos. Todo el mundo trata de hacer el trabajo lo mejor que puede. En el caso de Santa Clara es un poco inexplicable porque cometieron errores inadmisibles, se afanaron por sacar un resultado y la embarraron. Ahora, hay que tener en cuenta que aunque la prueba sea imperfecta puedes ajustar los resultados para acercarte a la realidad, pero debes ser muy cuidadoso. A veces, por el afán de publicar, la embarran.

¿Está involucrada con Colombia en investigación de COVID-19?

Totalmente. Soy parte de un grupo liderado por el Instituto Nacional de Salud que aplicó a la convocatoria del Ministerio de Ciencias y va a recibir fondos para hacer estudios de seroprevalencia en varias ciudades de Colombia. La idea es medir cuánta gente se ha infectado por coronavirus en ocho ciudades colombianas.

¿Qué preguntas están sin respuesta en Colombia?

Colombia, al igual que muchos otros países, tiene un cuello de botella en el diagnóstico. Ha ido mejorando con el tiempo, pero sigue siendo limitado. Basados en los datos que hay disponibles, creemos que la transmisión ha sido muy limitada hasta ahora, pero todavía tenemos puntos ciegos sobre en qué lugar de la epidemia estamos y esto es en parte por el número de pruebas. Si se pudiera superar ese cuello de botella, sería muy valioso. Si podemos hacer seroprevalencia también.

¿Cuál sería un punto aceptable?

Todavía hay un retraso de varios días desde el momento en que una persona tiene síntomas y cuando se hace el diagnóstico. Ese retraso es problemático porque pierdes la oportunidad para hacer un trazado de contactos y aislar a las otras personas que han podido ser infectadas. El trazado de contactos es una de las estrategias que otros países están tratando de masificar, pero para que funcione es necesario que el diagnóstico sea rápido.

Pasos para la toma de muestras con hisopo

1. El encargado de tomar la muestra se pone los guantes y destapa el hisopo.

2. El paciente inclina la cabeza en un ángulo de 45 grados.

3. El paciente debe abrir la boca y sacar la lengua repitiendo la letra ‘A’ con el fin de mantener la faringe cerrada.

4. Presionar la lengua con un baja lenguas, ya que esta puede contaminar la muestra.

5. Llevar el hisopo hasta el fondo de la orofaringe y rotarlo por la parte posterior de las amígdalas para obtener el mayor número de células.

6. Poner el hisopo en un tubo que contiene 1.5 ml de medio de transporte viral y tapar adecuademente.

7. El recipiente se marca con fecha de recolección y nombre del paciente.

“Siempre se debe asegurar la cadena de frío de estas muestras, ya que se maneja una temperatura menor a 8 grados (centígrados), con el fin de que el virus sea viable y no afecte los resultados de las pruebas. Luego, en una cabina de bioseguridad biológica Tipo 2, sacamos una parte pequeña de cada muestra para iniciar el proceso de estracción de ácidos nucléicos y detectar el RNA del virus, que es nuestro blanco en las pruebas moleculares”, comentó Erika Ospitia, bacterióloga del Instituto Nacional de Salud.

Sobre cómo se identifica un positivo, Ospitia agregó: “cuando tenemos presencia del virus en nuestra muestra clínica se va a ver una amplificación con una curva. Si está ausente el virus, se va a ver una línea plana en el equipo”.

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