La Cuarta Via

Tiquetes aéreos volando recaros

En la Cuarta Vía

POLITICAZOS. De Joaquín Romero Calle

Así es y así seguirá siendo, lamentablemente, para la gente que votó por el cambio. Son circunstancias, que vienen en continuidad y que no pueden ser cortadas de tajo, al menos, democráticamente. Por vía contraria, claro que sí. Pero, la libertad de empresa, es garantía constitucional y el gobierno, tiene que someterse a ese imperativo. Ni modo.

Los pasajes para navegar por el aire, por naturaleza, tienen costos elevados y a partir de enero primero del 23, alzarán en un treinta o cuarenta por ciento. El anuncio oficial, lo hizo el Ministro de Transporte, el conservador Guillermo Reyes, quien, utilizando los pasillos del aeropuerto El Dorado de Bogotá, como pista de decolaje, de tremendo bombazo económico, lo soltó para que subiese como globo disimulado de desesperanza o desilusión navideñas.

Las causas de tal incremento, obedecen a la terminación de un alivio tributario, consistente en una tarifa IVA., rebajada, del 5% y a los “billeticos” demás, del salario mínimo, que, como alas adicionales, se le agregan al precio final para el público usuario, impulsando más hacia arriba, el costo de la canasta familiar. Entre 30 y 40%, ¿qué talito? A lo Chelo De Castro. 

El equipo económico del cambio, tiene que revisar bien a fondo, la legislación existente, destinada a regular la situación inflacionaria, con respecto al aumento del salario mínimo. En el transporte, por ejemplo, lo conocemos directamente, las empresas del colectivo de pasajeros intermunicipales e interdepartamentales, antes del primero de enero, piden autorización para variar, creciendo, las tarifas correspondientes. El Ministerio del ramo, no responde.

Entonces, opera el silencio administrativo positivo. Es decir, la no contestación, es autorización tácita, para adoptar y exigir como contraprestación, el nuevo precio. Así, se zafan del amarre de una regla de nuestro ordenamiento jurídico, que impone, que las alzas por el salario mínimo, no pueden exceder el porcentaje concedido a éste. No la hemos encontrado. Nos luce, emitida en el gobierno de Ernesto Samper Pizano. Cambian precios, antes del primero de enero.

Con ese porcentaje, los puestos para viajar por los aires, se pondrán más caros que los aviones de guerra, que proyecta comprar el gobierno Petro, o que ya compró. Y en uno de sus acostumbrados arrullos verbales de oposición, doña Paloma Valencia, ha sido contundente: Petro va a dejar endeudado al país.

Con respecto a la dotación bélica aérea, Gustavo Petro, tiene que ser diáfano y contundente. Que, en el ambiente administrativo y Estatal, no floten dudas, que empañen la reputación de su gestión gubernamental. A esto está forzado, porque una cosa sí es cierta. Cuando cuestionó esa compra, era un simple candidato y como tal, tenía plena libertad, para afirmar, lo que creyere conveniente para su campaña y para el país.

Y variar de parecer, siendo Presidente, no es delito, ni jugada tramposa, ní indelicadeza alguna. Se equivocan, quienes atacan a Petro, por la adquisición de la flota comentada. Los interrogantes, debe absolverlos, Iván Duque, de por qué se arrepintió de la compra. Si era tan necesaria, como se muestra es. Es a éste, a quien deben soltarle los misiles de moralidad, de a qué le tuvo miedo, que lo llevó a retractarse de la intención de dicha negociación.

Y doctora Paloma, una pregunta para usted: ¿Duque iba a pagar de contado el precio del contratico? ¿No endeudaría a la Nación? Como que no -no habría pago inmediato- y como que sí -sí lo habría a plazos- o sea, “fiao.” Y ojo, a la ideología neoliberal, con relación a la seguridad, como fuente o razón de ser del Estado: Fuerza Aérea Colombiana, sin aviones, no es fuerza, ni es aérea. Habría que suprimirla.

SALUDO NAVIDEÑO.

Para todos nuestros queridos lectores, quienes, generosamente, distraen su valioso tiempo, para regalarnos unos minutos de atención, les consignamos agradecimientos muy sinceros, por tan motivador y alentador gesto, para continuar produciendo estas líneas de opinión, sobre los aconteceres cotidianos de la vida, que tienen que ver con público, en este nuestro territorio colombiano. Para todos ellos, nuestros cariños y respetos. Por ello, tratamos siempre, de ser, super objetivos.

Para familiares -hermanos, sobrinos, primos, compadres y comadres, ahijados- y amistades en general, abrazos a montones, cargados de especial sentimiento que nace del corazón, al saberlos vivos y gozando y sufriendo, las dichas y los avatares que se suceden en el tránsito terrenal de los humanos. Y para mi núcleo hogareño, los amores y agradecimientos por todo lo que dispensan al esposo, padre y abuelo.

Expresiones todas, escritas, igualmente, con interpretación intrínseca, de la voluntad de La Cuarta Vía, para con todo el público que se conecta con su contenido.

Para todos, feliz navidad. Que la noche, sea, noche buena de verdad, en la rememoración del nacimiento del hijo de Dios. Y ahora, con mayúsculas: FELIZ NAVIDAD.

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