La Cuarta Via

¿Un líder nace o se hace?  

En la Cuarta Vía

  • El dilema detrás de un buen liderazgo 

Por: Emilio Gutiérrez Yance

Detrás del éxito de una empresa está el trabajo y esfuerzo de muchos equipos de trabajo. Liderar un equipo de trabajo es algo más que dar instrucciones. Los líderes motivan, alientan, apoyan, y, también, en un momento determinado, dirimen diferencias y asumen responsabilidades. 

Sin embargo, liderar un equipo de trabajo también es resultar ejemplar preocupándose cada día de mejorar en esa tarea. La calidad de los líderes del futuro depende en gran medida del trabajo de sus líderes hoy y por eso es tan importante aprender a liderar un equipo de trabajo. 

De seguro has escuchado más de una vez la frase: “esa persona nació para ser líder”. Si crees que el liderazgo es algo innato, entonces tienen que existir algunos factores de personalidad que hacen que los individuos tengan una facilidad natural para liderar. 

Aunque es cierto que algunas personas tienen cierta “chispa de liderazgo”, son carismáticas, propensas a resolver problemas con gran velocidad, toman decisiones de forma acertada y logran inspirar a su entorno, considero que el liderazgo no es una ciencia, sino que es un arte y como tal, con el tiempo puede ser refinado y perfeccionado. Siempre y cuando las personas estén en el lugar y el tiempo adecuados (hoy en tu institución) cualquiera puede desarrollar y cultivar las habilidades necesarias para convertirse en líder.  

Considero que todos podemos ejercer un liderazgo si nos formamos y trabajamos en ello. No se requiere ser extraterrestres, ni tener unos dones especiales, sino ser conscientes de sus virtudes y limitaciones que se tienen y formarse disciplinadamente en el desarrollo de algunas habilidades fundamentales para poder juntar personas, gerenciar sus diferencias, inspirarlas y motivarlas teniendo claro un objetivo común que jalone sus decisiones y acciones. 

A veces hemos fallado en la formación de líderes porque estamos acostumbrados a los “mesías” que todo lo saben y merecen nuestra adoración. 

Todo el que tenga vocación de mesías terminará usando y manipulando a los demás en función de la satisfacción de las necesidades de su ego. 

Necesitamos entender que todos estamos llamados a aportar desde nuestra condición a la consecución de los objetivos comunes y para ello hay que trabajar en el carácter, en la influencia, en la seguridad personal, en una comunicación eficaz, en mejorar las habilidades socioemocionales y sobre todo en tener una visión de la vida que nos ayude a entender que ser líder es ser un altruista. Las soluciones no las da un extraterrestre que se las sabe todas, sino que las realizamos todos con inteligencia y disciplina. 

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